domingo, 14 de septiembre de 2014

¿VOLVERÁN MEZQUITAS DONDE HOY ESTÁN LAS CATEDRALES? (14)
TERCERA PARTE:
En nuestra anterior exposición dejábamos claro que la Ciudad musulmana se ofrecía y desarrollaba en forma de “Teocracia Laica e igualitaria”, con un magisterio legislativo, otro judicial, más un Poder Ejecutivo tanto civil como canónico que sólo pertenece a Dios.
Por consiguiente, no hay más autoridad temporal que la de Dios: El poder proviene de Dios -dice el Islam-, y permanece en él, ejercido enteramente por él a través de un instrumento humano. De aquí deriva, por otra parte, que siendo impenetrable para los seres humanos la elección de ese intermediario, la primera garantía de la legitimidad será, con frecuencia, el éxito.
Y este absolutismo divino tiene como contrapartida la igualdad de los ciudadanos. Igualdad en tanto que hombres, fundada negativamente sobre la inanidad de la naturaleza humana; e igualdad en tanto que creyentes, constituidos por la buena voluntad de Dios en “un estado jurídico tal que se encuentran (todos con el mismo título) habilitados para formalizar con él un contrato. Esta igualdad se traduce en teoría en una cierta democracia en el seno de la comunidad. Por ejemplo, es notable que el principio del “ijma” (o “consensus” de los doctores) sea requerido para toda elucidación o aplicación de los datos revelados; siendo aplicable el término de doctor a todo creyente que sea apto para ello, cualquiera que sea su condición.
Concretamente, el año 632, a la muerte del Profeta (que no podía tener sucesor, pues era el último de la línea profética), fue necesario encontrar un jefe. Al no conseguir los compañeros de Mahoma ponerse de acuerdo, surgió la escisión entre Sunnitas, Karedjitas y Chiitas. El problema del califato (de la raíz “khalafa”: venir detrás) iba a ser en adelante el gran problema de la ciencia política musulmana.
No es hora de citar aquí todas las escuelas, ni de mencionar a todos los juristas que demostraron, a lo largo de la Edad Media, la fecundidad intelectual del Islam, especialmente en el campo del derecho. Dos nombres solamente: Mawardi (muerto en 1.058) e Ibn Jaldum (muerto en 1.406).
Mawardi señala el carácter limitado de las atribuciones del califa, y su orientación hacia el bien común. Enumera diez deberes generales del califa, entre los que figuran: 1º.- Conservar la religión según sus principios establecidos…. 3º.- Mantener el orden público….5º.- Dotar a las fronteras de equipo militar defensivo… 6º.- Conducir la guerra santa contra quien niegue apoyo al Islam después de haber recibido su llamada…10º.- Que el Imán, por último, se ocupe personalmente de la alta supervisión de los asuntos. Por consiguiente, el Califa es esencialmente un “conservador”, que ha recibido su función “en depósito”.
En cambio las reflexiones de Ibn Jaldum, que ocupó funciones en el gobierno y en la magistratura, se asemejan en muchos aspectos al pensamiento occidental. En primer lugar, en la idea muy extendida en Occidente en la misma época, de que la justificación esencial del poder reside en la necesidad de un moderador que impida que los hombres se desgarren entre sí. A continuación, en su concepción del Estado, cimentado ante todo en ese espíritu de cuerpo, de clan, de tribu, de un pueblo; y, secundariamente, en la religión, en la propaganda religiosa, que no hace sino reforzar los vínculos precedentes. Para Ibn Jaldum, el califato es tan sólo una función instituida para el bien general y colocada bajo la vigilancia del pueblo.
No nos debe sorprender este tono tan moderno ya que el mundo musulmán no vivió, en el curso de los siglos anteriores, en el aislamiento. Estaba abierto a la antigüedad griega (conviene no olvidar que Averroes es, en el siglo XII, el comentarista por excelencia de Aristóteles) y también al Occidente contemporáneo. Los musulmanes sólo aceptaban en el seno de su sociedad a los monoteístas, a las “gentes del Libro”, cristianos o judíos; especialmente estos últimos ocuparon puestos clave en la vida de las ciudades (en el comercio del oro y de la plata, en la medicina, etc.).
Todos los analistas del Islam admiran y respetan su elaboración de la técnica bancaria, y cómo esta técnica fue trasladada, en la Alta Edad Media, sobre todo a partir del siglo XIII, del Islam a Occidente. El Estado musulmán confió el comercio del dinero preferentemente a los financieros judíos (ya que el antiguo derecho musulmán prohibía a los creyentes el comercio de oro y de plata, y los financieros cristianos eran más sospechosos por la existencia de grandes Estados cristianos limítrofes. Es sabido que la técnica bancaria moderna se formó en Occidente gracias a la inmigración de los banqueros israelitas de Bagdad y del Cairo, llegados en la Edad Media a través de Andalucía. Si luego el mundo musulmán se cerró sobre sí mismo y se “anquilosó”, no hay que buscar sólo la causa en un inmovilismo dogmático, sino en el hecho de que los intercambios fueron bloqueados por Occidente desde el siglo XV y de que la comunidad musulmana se vio gradualmente desmantelada por la ofensiva de la cristiandad, como hemos visto en mi anterior colaboración referida a España en la figura de Fernando III el Santo.
==================================================


























http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2007/09/11/-volveran-mezquitas-donde-hoy-estan-catedrales-14-/ 2007-09-11T08:14:31Z

No hay comentarios:

Publicar un comentario