martes, 23 de septiembre de 2014

LA TRANSICIÓN EN ESPAÑA...


LA TRANSICIÓN EN ESPAÑA. ...Adolfo Suárez, Presidente de Gobierno. Ley para la Reforma Política. "Abajo los disfraces, se acabó el carnaval". ___________________________________ A la vez que el Excmo. Sr. D. Adolfo Suárez está en ÉXTASIS, yaciendo en el lecho de la MUERTE, y a punto de cruzar el túnel, acercarse a la LUZ y encontrarse con Dios..., con la máxima admiración y sagrado respeto, quiero ofrecerles a ustedes una parte de un capítulo de mi obra que ha de titularse "CAMPILLOS (Málaga): PERFIL DE UN PUEBLO, TRANSICIÓN Y MEMORIA HISTÓRICA". A saber... CAPÍTULO SÉPTIMO LA TRANSICIÓN EN ESPAÑA: SEGUNDA PARTE 1. – Adolfo Suárez Presidente de Gobierno. Ley para la Reforma Política. “Abajo los disfraces, se acabó el carnaval”. A los pocos días del relevo en Málaga, otro más importante se efectuaba en las alturas del Estado: El día 1 de Julio de 1976 el rey forzó la dimisión de Arias Navarro por su incapacidad para resolver o enfrentarse a los graves problemas de orden público, además de su negativa a desmontar el régimen franquista. Don Torcuato Fernández Miranda, presidente del Consejo del Reino logró que Adolfo Suárez figurase en la terna de candidatos a la presidencia del Gobierno. Y el día 6 de Julio de 1976 (veinticuatro horas después de haber jurado su cargo ante el Rey, y antes de haber constituido gobierno), Adolfo Suárez tuvo el acierto de comparecer en televisión. Sus palabras sorprendieron a muchos: “Sólo quiero decir que las preocupaciones de la nación son mis preocupaciones. Si a los españoles les preocupa encontrar un trabajo adecuado, o que aumente el paro, a mí también. Si les preocupa, a pesar de todas las explicaciones estadísticas, la subida de los precios, a mí también. Si les preocupa encontrar en algunas zonas un puesto escolar adecuado para la educación de sus hijos, a mí también. Si la sociedad española aspira a una normalización democrática, creo que nuestra obligación es tratar de conseguirla". "El gobierno que voy a presidir no representa opciones de partido, sino que se constituirá en gestor legítimo para establecer un juego político abierto a todos. La meta última es muy concreta: que los gobiernos del futuro sean el resultado de la libre voluntad de la mayoría de los españoles, y para ello solicito la colaboración de todas las fuerzas sociales del país”. A continuación expuso un programa muy claro basado en dos puntos: PRIMERO: Elaborar una Ley para la Reforma Política. Ley que, aprobada por Las Cortes y Refrendada por el pueblo, permitiera abrir un proceso constituyente con el fin de implantar en España un sistema de democracia liberal. SEGUNDO: Convocar elecciones democráticas antes del 30 de junio de 1977. Al día siguiente, 7 de Julio, Santiago Carrillo escribía en “Mundo Obrero”: Reconozco que las palabras de Suárez en televisión fueron sensatas. El “Socialista”, órgano del PSOE, el 10 de Julio editorializaba: “El proceso de democratización del país pasa por la desaparición de las instituciones antidemocráticas que han servido de sostén para el régimen. En esto, aunque parezca paradójico, puede resultar útil el nombramiento de un presidente del Gobierno que no fue protagonista de la guerra civil, sin un pasado políticamente relevante, que procede del Movimiento y que, por conocerlo perfectamente, al igual que el ministro de Sindicatos conoce la Organización Sindical verticalista, puede ser un buen arquitecto para derribar las instituciones que hasta ahora han venido cerrando los caminos de la libertad”. ... ... ... Pero la mala acogida que en España se dispensó al nombramiento, se tradujo en las dificultades que encontró Adolfo Suárez para formar gobierno. Fraga se negó en redondo a seguir en el gabinete. De nada sirvió una llamada personal del Rey. Hasta su mujer le reprochó que estuviera tan tajante con don Juan Carlos. Pero (como todos saben) era imposible, por cuestión de liderazgo, que Fraga y Suárez se entendiesen. Areilza, quien, hasta el final se creía que sería incluido en la terna y por supuesto el designado para Presidente de Gobierno, también se negó a seguir en Asuntos Exteriores a las órdenes de Suárez. Al poco tiempo se arrepintió y quiso dar marcha atrás, pero Suárez ya tenía a Marcelino Oreja. Garrigues, que había sido Director General de Registros y Notariado con la Segunda República, luego embajador en Washington y en el Vaticano con la Dictadura, y Ministro en la nueva Monarquía, consideró que su currículo estaba completo. Para resolver este grave problema de formar gobierno, Adolfo Suárez contó con la ayuda de Alfonso Osorio. Osorio le montó a Suárez un gobierno de raíces democristianas, al que muchos calificaron de “Gobierno de penenes”. Incluyó además a Rodolfo Martín Villa que, de Relaciones Sindicales pasaba ahora a desempeñar la cartera clave en ese momento: Gobernación, denominada de Interior. A partir de aquí comenzó de verdad la Reforma en España. Pero no iba a resultar fácil: El mismo 5 de julio comenzaba una semana de movilizaciones en toda España exigiendo la amnistía. Y el día 30 el gobierno aprueba un decreto-ley concediéndola. Luego se ampliaría todavía más. El 28 de julio el Partido Comunista celebra en Roma un acto presentando a los miembros del Comité Central, muchos de ellos residentes en España y, hasta entonces emboscados: Ramón Tamames. Pilar Bravo y Marcelino Camacho. En Agosto son reintegrados a sus cátedras en la Universidad José Luis López Aranguren, Agustín García Calvo y Tierno Galván. En septiembre se llevó a cabo una reunión cumbre de toda la oposición en el hotel Eurobuilding. Hay un paro generalizado en el País Vasco. Dimite el teniente general Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil, vicepresidente primero del Gobierno, porque estaba en contra de la legalización de las organizaciones sindicales hasta entonces clandestinas. Suárez nombra en su lugar al teniente general Manuel Gutiérrez Mellado. Pero el mayor de los obstáculos surge el día 8 de Octubre de 1976 cuando el Consejo Nacional del Movimiento rechazó el Proyecto de Ley para la Reforma Política. Para que ese Proyecto pasase a las Cortes, antes era preceptivo el dictamen del Consejo Nacional del Movimiento. Menos mal que, siendo preceptivo, no era vinculante. Sería muy extensa la exposición de todo el proceso hasta llegar a la aprobación de la Ley para la Reforma Política. En pocas palabras, diremos que: Frente a la oposición de los ultras con Blas Piñar y José María Fernández de la Vega a la cabeza, replicó magistralmente Fernando Suárez, ex ministro de Franco. También Alianza Popular, a través de Cruz Martínez Esteruelas (ya que Manuel Fraga no era miembro de la Cámara) con un extraordinario discurso que produjo un impacto enorme en la Cámara, obligó al Gobierno de Suárez a intensísimas negociaciones para desbloquear la situación. Hasta que por fin, en una sesión histórica que se levantó a las 21,35 del 18 de Noviembre de 1976, el secretario de las Cortes, don Tomás Romojaro, dio cuenta del resultado de la votación: votos afirmativos, 425; votos negativos, 59; abstenciones, 13. Y estalló un aplauso cerrado en las Cortes. El Gobierno se puso en pie. Suárez y sus ministros a punto de llorar. Dicho en dos palabras, las Cortes acababan de aprobar esta gran idea. A saber, que: El pueblo español era el único depositario de la soberanía nacional y nadie era quien para escamoteársela. Al día siguiente, en el diario vespertino “El Alcázar”, órgano de la Confederación Nacional de Combatientes, dirigido entonces por Antonio Gibello, Antonio Izquierdo publicaba un artículo bajo el epígrafe “La ventana indiscreta. Nobleza obliga”, diciendo: “Una ventaja sí advierto en la España “un poco desolada”, al decir de José Antonio Girón: que el confusionismo cede a la claridad y, poco a poco, lentamente, cada cosa, persona o institución vuelven a su ser y a su identidad primaria. Se acabó el carnaval: ¡abajo los disfraces!”. _________________________ CONTINUARÁ. César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2014/03/21/la-transicion-espana-/ 2014-03-21T20:56:42Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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