martes, 23 de septiembre de 2014

LA NOCHE...OTRA VEZ.


LA NOCHE..., (otra vez).
Habla la Diosa "ISIS", desde la Gran Pirámide de Keops, junto a las de Kefren y Micerino, en la meseta de Gizé.
Confesando...
"Ayer era el alba y el atardecer. Hoy es la noche la que conmueve mi alma y mi cuerpo. La noche es como esa dulce granada que deslio con mis manos y mis dedos en las noches de primavera. Creando, así, una orquesta de la Lluvia.
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La orquesta de la lluvia: ------------------------------
Después la noche se va, se marcha, aligera su tránsito para dejar al día y al sol que busquen su lugar en este universo que (en la milonga de mis ojos dorados) sólo me hablan de tí, amigo-hermano y esposo mío, Osiris..., diciéndole a la Vida que tú y yo (cojidos de la mano y sin tapujos) siempre supimos encontrar una sonrisa para ver la Luz.
Una Luz cuajada en las Nubes Lenticulares, lo mismo que el Reino del Amor y su hidrología (con nuestras manos) en la orquesta de la lluvia.
Cuando...
La Noche recorre pausadamente los sueños de los hombres enamorados y de aquellas mujeres cuya liturgia consiste en vivenciar los días que transcurren sin prisa.
La Noche mima los senderos de los caminos verdes y rosados que llevan a todos los pueblos pequeños, a las piedras de los barrios lindos donde sólo habitan el suspiro y la caricia.
La Noche juega con el primer lucero que brilla en su manto azulón, donde duermen las golondrinas y los mirlos.
Irremediablemente, la noche se adueña de pensamientos y temblores, y llama con su voz cálida a todo el que permanece en la vigilia y en soledad para ser su amante y rodear con sus brazos almas y cuerpos.
Mi noche no es distinta: alienta mi espíritu aventurero y penetra con su mirada en mi trascendencia, dejando su sabor agridulce en mis piernas cansadas de recorrer mi historia, acariciando mis piés (siempre desnudos) con lujuria contenida.
Nadie sabe de mis noches. Ése es mi pan y mi misterio que se esconden entre tules recatados y sabios al mismo tiempo.
La Noche es mi templo sin construir, sin terminar, en el que un día dejé escondido el néctar sagrado de los dioses en los odres más viejos que encontré para beberlo contigo allá, en la eternidad de otra vida, bajo la iluminada sombra de las Nubes Lenticulares.
... ... ...
Nubes lenticulares: ... ... ...
Mientras tanto, y hasta entonces, todas las noches mías las compartiré contigo hasta que lleguemos a esa ETERNIDAD, queridísimo Osiris.



















http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2014/08/02/la-noche-otra-vez-/ 2014-08-02T12:51:57Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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