lunes, 15 de septiembre de 2014

¡VOLVER A LA CASA DEL PADRE!


¡VOLVER A LA CASA DEL PADRE!
SEGUNDA PARTE: BIENESTAR Y BIEN SER: ============================= De todos es conocido aquel gesto previo de Don Quijote al comenzar cada aventura: Dejaba que Rocinante -sueltas las riendas- escogiera el camino. Rocinante bien puede ser la obra creadora o esa alegre inventiva de la vida humana. Cuando la vida de las gentes tiende al “Bienestar”, y no al “Bien-Ser”. De manera que permítanme tomar a nuestra España por las crines, porque no la defiende quien sólo aplaude. El español es mozo de muchos amos. España posee mil formas de servidumbre, un cúmulo de tejemanejes que manifiestan una cierta debilidad por parte del pueblo, así como profundos defectos de nuestro sistema social. Tanto el Gobierno de la nación, como la mayoría de los gobiernos autónomos, se encuentran jerarquizados de tal manera que basta con elegir a unos cuantos hombres “leales” y “duros”, para que la máquina no ofrezca problemas. Y así es como asistimos a un hecho reiterativo: Los distintos gobiernos designan para altos cargos, consejos de Administración, más un infladísimo elenco de asesores, a colegas (de su partido) sin ninguna preparación, como si importase mucho más tener los resortes del poder en manos leales, que ir al uso racional de los mismos. Donde debiera estar la imaginación creadora y la competencia técnica, se instalan virtudes tan extrañas como la lealtad, aquiescencia y conformismo. Que nos guíe Rocinante y elija la senda, el cabañal y sus vericuetos. Sendero, éste, que conduce inevitablemente a la ineficacia y demás torpezas. Esto es el “Bienestar” (sólo para los políticos), no el “Bien Ser” para el resto de los ciudadanos. España, después de más de treinta años de aprobada la Constitución y algunos años (dicen) de democracia, todavía no tiene las soluciones de convivencia y libertad creadora que poseen otros países europeos, porque España es todavía un país desorientado. Necesitamos fuentes de crítica más activa e informada. España necesita más austeridad, y que el Estado, el Gobierno y los entes autonómicos prediquen con el ejemplo. No es sensato el desmadre en las altas esferas, mientras el pueblo llano tan sólo disfruta de los gozos menudos. Y, a día de hoy, para más de cinco millones de españoles, ni eso siquiera. Vivimos en la INDECENCIA. Coviene repetirlo una vez más... Nuestra Vicepresidenta, doña Teresa Fdez. de la Vega, se ha permitido afirmar que (mientras la inflación es de -1%) resulta una INDECENCIA que los funcionarios además de tener plaza fija, tengan una subida salarial del 0'5% . Su objetivo no es otro que congelarles el sueldo. Me gustaría transmitirle a esta Señora Vicepresidenta, lo que el pueblo llano considera indecente: INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a bastante más de 6.500 €/mes. INDECENTE, es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que un concejal de un ayuntamiento de tercera. INDECENTE es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura). INDECENTE es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda. INDECENTE es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo. INDECENTE es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF. INDECENTE es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes de su partido) con un sueldo que ya desearían los técnicos más cualificados. INDECENTE es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos. INDECENTE es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural). INDECENTE es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier. INDECENTE es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año. INDECENTE es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses. INDECENTE es que ex ministros, ex secretarios de Estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público. INDECENTE es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos. INDECENTE es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Y mientras tanto... los políticos son esos señores que no se cansan de hablar sobre política social y derechos sociales. ¡¡INDECENTE!! … … ... Apoyándome en el uso lingüístico ordinario, yo no calificaría de políticos, ni a la rivalidad por alcanzar un privilegio, ni al forcejeo en torno a una sílaba, ni a los fines con los que se entra en tales discusiones. Pero algo habrá que hacer para expulsar de las poltronas, si no a todos, sí a todo ese elenco de mangantes e inútiles. Para retornar a La Casa del Padre, que no es el “Bienestar”, sino el “Bien Ser”. … … … Continuará César R. Docampo
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/01/10/-volver-casa-del-padre-/ 2010-01-10T21:38:22Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario