lunes, 15 de septiembre de 2014

¿ ES POSIBLE CUALQUIER AMOR?


¿ES POSIBLE CUALQUIER AMOR...?
¿CÓMO SE EXPLICAN TANTAS COSAS?

Permítanme fingir la siguiente hipótesis:
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Dentro de ciento y pico de años, cuando seas tú una viejecita salerosa de pupila color de miel, con lentes de platino y oro blanco, en las tardes mústias del otoño irá a visitarte tu mejor amiga. Irá a tomarse un café contigo, degustando esos riquísimos “cookies” caseros cuyo secreto tú bien sabes que está en la masa, diez minutos de horneado y presentación vistosa. Degustando vuestra merienda, hablaréis y hablaréis y hablaréis… de todas las cosas: de las que fueron y son porque son, y de las cosas que no fueron porque no son.
Una de esas tardes, en el fragor de vuestro conciliábulo (deleitable palique o cháchara), te detienes, lo piensas y le dices a esa amiga:
-Espérate un momento. Déjame que te cuente, mejor dicho, que te enseñe una cosa.
-¿Qué cosa?
-Una carta que (una vez) me escribió un hombre en aquellos tiempos arduos, siendo yo una chiquilla, hace ciento y pico de años.
Te incorporas. Subes a tu habitación. Revuelves en aquel baúl que guarda desde la inmortalidad de los faraones hasta las cuentas durmientes de un banco suizo, y recoges aquel sobre que retenía y custodiaba la locura increíble de una proposición: el relato descarnado y la declaración valiente de un AMOR que pudo haber sido, pero… ¿fue o no fue?
Regresas de tu estancia. Te plantas delante de tu amiga, la miras a los ojos y le dices:
-Ten. Aquí tienes; ésta es la carta. Léela y después hablamos.
Te sientas cruzando las piernas y los brazos, remansada en la placidez de un hermoso recuerdo eternamente vivo en tus lagos más profundos.
Tu amiga ya tiene abierto el sobre. Extrae los folios y comienza a dar lectura a una carta escrita por un hombre, hacía de esto ciento y pico de años.
Estás tú callada, dispuesta a estudiar en silencio ese lenguaje sin fonación, verbalizado en el rostro absorto de tu amiga, que va leyendo para sí:
"Mi Talismán color de miel, Madrina de mis sentimientos: Dejaré que te hable, no mi cabeza, tampoco mi corazón, ni estos labios hechos de arcilla. Te hablan mis sentimientos, mi ser; lo más profundo de mi ser, porque tú eres su MADRINA. Si tu corazón ya está ocupado, no sigas leyendo. Rompe esta carta y quémala. Si tu corazón se encuentra libre, como las golondrinas en primavera, escúchame. Te habla mi ser.
Tú y yo nos conocimos hace tiempo, hace mucho tiempo, cuando yo andaba en otras batallas. Hoy te habla un hombre mayor, ensombrecido en estos momentos bajo los espesos nubarrones de una vivencia dolorosa.
... ... ...
CONTINUARÁ: SEGUNDO ACTO.

http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/01/21/-es-posible-cualquier-amor-/ 2010-01-21T22:07:36Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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