martes, 16 de septiembre de 2014

¿ES POSIBLE EL AMOR, CUALQUIER AMOR?

¿ES POSIBLE EL AMOR, CUALQUIER AMOR?
SEGUNDA PARTE: ¿ES POSIBLE “Vivir Un Gran Amor” DIGITAL? ¿CÓMO SE EXPLICAN TANTAS COSAS? ======================== Se dice que... Diógenes (de higos a brevas), con un candil en la mano, buscaba al hombre a las doce del mediodía por las calles de Atenas. Don Juan, Casanova y todos los gigolós buscan a su Inés. Diógenes buscaba al hombre “verdaderamente hombre”: un ser valiente en sus pensamientos. Don Juan, Casanova, faustos gigolós y demás macarras buscaron siempre mujeres guapas, mujeres fieles y trabajadoras, siendo ellos, sólo ellos y siempre ellos, aquel león macho, holgazán y sibarita. ¿Consecuencias...? Lo expresa muy clarito la canción de Shakira: “Hácete morocha y volvé a cantá lo que cantabas antes: “Loca, ciega, sorda, muda, torpe, tonta, testaruda...”. … … … Aquella carta que tú habías recibido hacía ciento y pico de años, continuaba así: “Mi Talismán color de miel: Ni hoy es el día de San Valentín, ni lo que te estoy proponiendo es un capricho de final de verano. Yo no soy esa mujer que, un fin de semana, conoce a un camarero que está muy bien y va y dice: “¡A éste me lo calzo!”. Dos caminos tengo: Desparecer o quedarme en soledad, tornando a la cuna de mis abuelos. Esto no debe saberlo más nadie que tú y yo, porque...las cosas del Mar no se cuentan en Tierra, hay que contarlas en el Mar. Escúchame: Ya no existe el AMOR, ni aquel Romanticismo de cuando las noches de boda. Las emociones se han ido haciendo cada vez más opacas. Nadie habla ya sobre la fecundación de las orquídeas. Tampoco interesa ya lo congénito. La vida se le escapó de las manos a los biólogos. Hoy manda la cibernética, no los románticos. Los magos fueron sustituidos por la técnica. Y venga, dale que te pego, con los números, las neuronas-espejo y el mito aquel de las ranas cornudas dispuestas a matarlo todo mientras no estén saciadas. Dicen los entendidos que todo es cultural. Mas la alta cultura, en muchos casos, no es más que sainete. Lo que impera es la moda, los estilos y el diseño... Diseño para cuerpos con nombre de Tina Turner, Elsa Pataky o Anne Hathaway, en los “rastros” de Karl Lagerfeld y sus colecciones para Chanel, un virtuosismo apabullante con redondeces de satén rosa fruncidos entre sí..., ¡Qué horror! “Mi Talismán color de miel”, ¿conoces “La Danza de Kaa” de Rudyard Kipling? ¿Verdad que nada tiene que ver con “La Siesta de un Fauno” o “La Consagración de la Primavera” de Igor Stravinsky? Sería como decir que no se puede separar ritmo y polifonía, una perogrullada. No quiero ser hombre-máquina, ni cibernético ni diseñador. Quiero ser “mago”: Producir oro. Obtener a voluntad la lluvia..., la inmortalidad y, si Dios lo quisiera, conquistar después... ¿a quién? A la MADRINA de mis sentimientos: “Mi Talismán”. Porque en mí siempre hubo... ...una clara vocación por el arte, el cine, la música y la farándula, (¿me escuchas bien?). Quiero salir de mi áspera madriguera. Ir a tu encuentro. De frente, cara a cara, mirándonos a los ojos con naturalidad. Y decirte que necesito “un ser” a mi vera. Un ser que me ayude a salvar los puentes rotos, a subir este repecho y “envejecer” juntos los dos. Eso y no otra cosa es el AMOR. A sabiendas de que he de ser audaz y ser valiente, porque en las batallas no sirven guantes de seda. … … … Por ahí se dice que los niños tienen pasaporte para entrar en otros mundos. Ahora y en este momento soy yo ese niño que llama a las puertas de tu lar, a calentarnos en tu bohío DIGITAL. He aquí el lenguaje del AMOR: Dices tú: -No quiero yacer inerte en tus recuerdos. Deseo que me llames o me escribas, diciendo: “¿Dónde andas, corazón? ¿Quién me roba mi espacio lindo?”. Para yo decirte: “Me siento triste porque todo tiene un final...”. Y tú: -¿A qué te refieres, corazón?. -A lo nuestro. Y contestas: -No. No será tan fácil. Nadie nunca-jamás arrebató, de mi alma, tu recuerdo. Tu recuerdo ha resistido todos los vientos y muchas tormentas. -¡Qué linda eres! Mañana hablamos. Que descanses. Buenas noches. A la mañana siguiente volverías a llamarme, diciendo: -¿Dónde estás, corazón? Echo de menos tu voz... A noche, mientras hacía la cena, pensaba en ti. Tú siempre has estado conmigo, pero si quería acariciar tu pena, te escapabas irremediablemente... La primera vez que hable contigo, volveré a soñar “pintor de síndicos, jardinero de cristal en mi rincón...”, son palabras tuyas hace ya tanto tiempo... ¿Sabes que puedo enamorarme otra vez de ti? -¿Qué dices...? -¡Que me vuelvo a enamorar! Escúchame bien: “Porque soy dueña de mi cárcel y mi olvido”. -Tu cárcel es mi aventura, y tus olvidos... mi parabrisas de color. Después de muchos años..., soñabas: -Creo que estamos entrando en una espiral peligrosa... ¿A ti te importa? ¡A mí no! -¿Estás loca? -No, no estoy loca. ¡Estoy enamorada! -Pues yo insto a tu serenidad. -¿Será para tí la palabra “serenidad” lo mismo que para mí...? Necesito que escuches mi pena. Mi pena es tu ausencia, queridísimo amigo. Mis sueños se rebelan y se retuercen por tu caprichosa ausencia. Mi vida es más rica ahora que has vuelto tú. ¡No te vayas, por favor! -¡Madre mía! ¿Pero esto qué es? ¿Sabías que, sólo oir el timbrazo de tu llamada y ya toda mi piel se eriza? ¡Por favor...! -Ya está, tranquilo. Lo entiendo perfectamente. Así que yo, con aquel ramo de cerezas en una mano, insistía: -¿Qué somos? ¿Alma o materia? -¿Tú y yo? “Alma” y, a veces, las dos cosas. -¿Sabías que F. Nietzsche escribió afirmando que el gozo de la vida consiste en vivir peligrosamente? -Es tarde, al cuerno con Nietzsche. Soñaré siempre que estamos juntos... hablando de nuestras cosas. -¿Qué cosas? ¿Cuáles son nuestras cosas? -Las nuestras. Las profundas, las dulces y las únicas. -Única eres tú. Adiós, mi talismán de rubí. Y me confesaste, diciendo: -Si alguna vez estás frente al mar, pregúntale por mí. Te hará partícipe de mi misterio y sentirás mis dulces besos sobre tu mejilla. … … ... ¿Eran espejismos...? … ¿O eran sueños que rastreaban senderos más luminosos? Buscábamos. Subíamos a las colinas más altas, a los pináculos azules... asomándonos hacia oriente por ver si aparecía de nuevo nuestro TÚ. Y así, mirando los dos en la misma dirección hacia las praderas y el paisaje infinito de aquellos tiempos, podía yo contarte y tú saber..., ¿saber qué?, cómo yo, desde los pasadizos subterráneos y ardientes de mi cuerpo, deseaba verte, oír tu voz, tocar y sentir tu cuerpo, y, sobre todo escucharte y así saber que eres y cómo eres lo que eres. ¿Cómo se explica esto? ¿A quién se lo voy a contar, sino a ti?". Fin de aquella carta. … … ... Tu amiga acaba de leerla. Dobla los folios, los guarda en el sobre algo amarillento después de tantos años, y mirándote a la cara, exclama: -¡Ufff…! ¡Siento repelucos! ¡Cuanto te quiso aquel hombre..., habría que estudiar la Cábala para comprenderlo! Pero, ¿cómo acabó la historia? ¿Me lo cuentas? -Te lo cuento -dijiste tú, añadiendo con énfasis-: Te lo voy a confesar, pero nunca se lo digas a nadie, porque “Las cosas del Mar no se cuentan en Tierra, hay que contarlas en la Mar”. ¿Estamos? -¡Estamos! -dijo tu amiga ardiendo en ansias, y añadió-: ¡Venga! Habla ya. -¿Qué quieres que te cuente? -La Verdad... TODA la Historia. En tus ojos asomaba una lágrima. Sacaste tu pañuelo de color rosa. Secaste los ojos y sonaste los mocos. Después de suspirar, comenzaste diciendo: -Una mañana, a finales de Enero, hace ciento y pico de años, recibí un sobre blanco por valija diplomática. El sobre venía de Argentina. Lo abrí y pude leer dos frases muy simples: “¿Qué haces? ¿Luce el Sol?”. -¿Y tú le contestaste? -Sí. Tuve que decirle: “Estoy conteniéndome para que no sufras cuando me despierte de mi lindo sueño”. -¿Te replicó aquel hombre? -Sí. -¿Qué te dijo? -Me dijo: “Sufrir es lo mío. Siempre”. -Pero..., ¿qué es lo que pasó entre vosotros dos? ¿En qué se quedó aquel AMOR? … El café ya estaba frío. Te habían solicitado el cuento de nunca acabar. Y te adentraste en el relato de una historia, la más guapa de tu vida. Fueron testigos cuatro “cookies” que tus manos habían aderezado y servido en bandeja de plata (una tarde algo mustia en Otoño), sobre los ejes y las claras líneas de aquel laberinto. Estaba oscureciendo... Desde la lejanía, oíase la voz de una mujer (Violeta Parra) cantando “GRACIAS A LA VIDA”: Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que, cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco, y en el cielo su fondo estrellado y en las multitudes el hombre que yo amo. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado el oído que, en todo su ancho, graba noche y día, grillos y canarios; martillos, turbinas, ladridos, chubascos y la voz tan tierna de mi bien amado. Gracias a la vida... … … … Desde mi Pensión Avenida, ¡CARPE DIEM! César R. Docampo
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/01/31/-es-posible-amor-cualquier-amor-/ 2010-01-31T21:45:42Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

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