martes, 16 de septiembre de 2014

LAS VENTISCAS DEL AMOR.


LAS VENTISCAS DEL AMOR...
… y la diosa AFRODITA. =============== Cuando Cristo decía “Bienaventurados los pobres de espíritu”, no se estaba referiendo a los tontos del pueblo, sino a todos cuantos estén dispuestos a percibir los mensajes del Universo y, por ende, alcanzar ese estado de arrobamiento propio de los bienaventurados, gracias al AMOR. En aquellos tiempos, cuando los cuerpos celestes (especialmente el Sol) eran objetos de adoración por el hombre primitivo..., cuando la Astronomía tenía un uso religioso, como puede observarse en la orientación de los templos y otras construcciones como la Gran Pirámide de Gizeh..., cuando estaba naciendo la aritmética sexagesimal de los babilonios..., antes de aquello, mucho antes, los hombres ya se peleaban, sufrían y vivían POR EL AMOR DE UNA MUJER. Los enamoramientos siempre han sido como aquellos sueños que turbaban el espíritu de Nabucodonosor. De manera que... En todas las mitologías, desde el Mediterráneo hasta el Ganges, siempre está presente el AMOR. En toda la historia de los hombres, desde Adán y Eva hasta el fin de los tiempos y el Juicio Final, siempre ha de estar presente esa fuerza tan sublime que todos llevamos por dentro. Siendo también los humanos... muy, pero que muy animales. … … … Dos son las “cosmovisiones” sobre EL AMOR: La mítica y la filosófica. Convendría tener en cuenta a las dos, para que...(circulando por Platón, como bien nos sugiere “Nanah”) lleguemos a Nietzsche, personaje que ha tenido a bien señalarnos “Caris-dul”. Pues bien... Antes del tránsito del Mitos al Logos, tránsito que iniciaron aquellos sabios en la Escuela de Mileto, los hombres por las noches alrededor del fuego transmitían sus conocimientos de padres a hijos a base de cuentos o mitos. La belleza, la fuerza y consistencia de los mitos se asienta en la “supratemporalidad” del relato en sí: Lo que el mito cuenta y cómo lo cuenta, nunca ha acontecido. Pero acontece siempre en lo esencial, en cuanto a su moraleja (= “Ousía” o “jipokéimenon”, afirma Aristóteles), y sobre todo en esa especie de “conexión dinámica” (“Wirkungszusammenbang”, dicen los filósofos alemanes), que produce valores y tiende a objetivos. Y es así como Hesíodo, en su Teogonía, nos cuenta que al principio de los tiempos eran tres los componentes de nuestra Historia: El “Caos”, la Tierra (“Gué, -és”) y el AMOR, del cual -dice Hesíodo- no se libran ni los dioses ni los hombres). Y, porque todas las noches... La Tierra (“Gué, -és”), encontrándose sola, se aburría, tomó la decisión de crear a Urano, convirtiéndolo de criatura suya en su propio marido. Daba comienzo así la primera dinastía de los dioses. Y, porque todas las noches... Urano, poseído del AMOR, se acostaba sobre la Tierra “cual largo era”, así iban engendrando y fueron naciendo sus hijos, los “uránidas”, formando tres géneros o categorías: 1ª) Los Titanes, que fueron doce, seis machos y seis hembras. 2ª) Los Cíclopes, con un ojo en la frente, fueron tres. 3ª) Los Gigantes (los “jékaton-kiros”=centímanos, de cien brazos). Contra ellos combatió Zeus en la guerra por nombre “Gigantomaquia”. Zeus venció, apresó y se hizo el amo del Olimpo, siendo el primero y principal de entre todos los Dioses mayores. Por ello, no es correcto decir que los griegos eran politeístas. En Grecia no hubo politeísmo puro. Hubo muchos dioses, sí, hasta más de 24, algunos con misiones muy peculiares como la del dios Pan, aquel dios pastoril, mitad hombre mitad macho cabrío, que tañía su flauta para asustar a los hombres y animales por los caminos. (De ahí, “terror pánico”). Sí, en Grecia coexistieron muchos dioses, pero hubo UNA sola DIVINIDAD: Zeus. Que, por cierto, no era omnipontente como el Dios cristiano, porque Zeus estaba sometido a las “Erínias” (Las Furias, diosas vengadoras con serpientes por cabellos). … … … ¿Y Afrodita...? En algunos libros se nos dice que Afrodita salió del agua del mar, agua que había fecundado la sangre de Urano. A mi juicio no es correcto. Las gotas de sangre de Urano, después de que Cronos le segara las partes con la hoz, esas gotas de sangre no fueron a caer sobre las aguas del mar, sino en el cuerpo, dentro del cuerpo de su esposa, GEA (“Gué”). Y la fecundaron. Y así nacieron los gigantes, los “jékaton-kiros” (de cien manos”) En el mar cayó, no la sangre, sino los testículos de Urano, y así surge la diosa Afrodita (“afros”, en griego, significa: Semen, baba, etc.). Siendo Afrodita la diosa del acto de amor. Veamos cómo fue lo que así aconteció: Después de que “Gue” (La Tierra) hubo creado a Urano convirtiéndolo en esposo suyo, según iban naciendo los hijos (los “uránidas”), su padre (Urano) los iba encarcelando en mazmorras, para él y sólo él tener la exclusividad en cuanto al acceso carnal a “Gué” (La Tierra). Esta conducta no agradaba ni a los hijos ni a la madre. Hasta que, una noche, “Gué” convocó a sus doce hijos titanes alrededor del fuego y les propuso un plan. El plan era tan horrendo que todos huyeron (lo rechazaron). Todos, menos uno: el más joven de los titanes macho: Cronos (Saturno en la mitología latina). Cronos se acercó a su madre y le dijo: Lo haré yo. Entonces la diosa “Gué” (La Tierra), tras fabricar una hoz se la entregó a su hijo Cronos. Y al llegar la noche y acercarse Urano con arrechuchos junto a “Gué”, pretendiendo acostarse sobre ella cual largo era..., en ese mismo instante va Cronos y ¡zas-zas!, le cortó a su padre sus partes. Y, como si la hoz fuese una honda, trazando grandes círculos con todo su furor, lanzó aquella cosa por encima de los montes hasta que hoz y testículos cayeron en el mar. Aquel “afros” (semen y baba) fecundó las aguas. Surgió una espuma verde, y... como si una gran energía se canalizara hacia la unidad de todas las cosas, surgió e iba apareciendo la hembra Venus-Afrodita, la diosa del AMOR. Momento éste que expresa Sandro Botticelli en su “Nacimiento de Venus”. … … ... Afrodita no pertenece al más antiguo panteón helénico, a pesar de su origen que sitúa su nacimiento antes del de Zeus. El santuario de Afrodita estuvo primero en Pafos (en la isla de Chipre), de allí se fue a Citeres y después a Corinto. Según las épocas, a la diosa Afrodita se la representa desnuda o con ropajes, teniendo en la mano una paloma, su ave favorita. Se la muestra también navegando sobre el mar, rodeada de las Nereidas y de todas las divinidades menores que encarnan la gracia del mundo. Como es natural y todos conocen, Afrodita es la heroína en casi todas las leyendas amorosas. Ella y sus pasiones. Especialmente su pasión por Ares, amor que dio nacimiento a otras divinidades: Eros (el Amor) y Anteros (el amor recíproco, o correspondido), Deimos y Fobo (el Terror y el Temor), y también Harmonía, que llegó a ser la mujer del tebano Cadmo. Pero Afrodita conserva también por sus orígenes orientales, otro amante, el dios sirio Adonis. La historia y demás leyendas sobre el dios Adonis conforman un complicado zigzagueo, a saber: El Rey de Siria, Teias, tenía una hija, Mirra (o Esmirna) a la que una maldición de Afrodita había impulsado a cometer incesto con su padre: Durante once noches seguidas logró, con la complicidad de su nodriza, unirse con él, pero a la duodécima, Teias lo advirtió y se precipitó sobre su hija para matarla. Mirra huyó. Y los dioses, compadecidos de ella, la transformaron en un árbol, el árbol de mirra. Diez meses más tarde, estalló la corteza y salió un niño que recibió el nombre de Adonis. Afrodita quedó conmovida por la belleza de ese niño, le recogió y se lo confió a Perséfone para que ésta le criara. Pero Perséfone (hija de la diosa Deméter, la Ceres latina) también se prendó del hermoso niño y rehusó devolvérselo a Afrodita. El debate entre las dos diosas fue arbitrado por Zeus, y se decidió que el joven Adonis viviría un tercio del año con Afrodita, un tercio con Perséfone, y un tercio donde quisiera. (Como se hace hoy con los hijos de los matrimonios rotos). Pero Adonis prefirió pasar los dos tercios del año con Afrodita, y el resto en los Infiernos. Al cabo de varios años, cuando Adonis andaba de caza, un jabalí, suscitado contra él, no se sabe si por Artemisa o por Ares, celosos del joven, le hirió en el muslo y le mató. Y hay quien asegura que la rosa, blanca hasta ese día, tomó su color actual por la sangre de Afrodita, herida en el pie por una espina cuando corría en auxilio de Adonis. Afrodita fundó en honor de Adonis un culto fúnebre que celebraban todos los años, en primavera, las mujeres sirias, y que se difundió por todo el mundo antiguo. Se plantaban en recipientes granos que se regaban con agua caliente; esas plantas crecían muy de prisa, pero morían muy pronto: eran los “jardines de Adonis”. Que semejaba lo contingente que es vivir esta vida. Pero Afrodita tuvo otro gran AMOR: Anquises, un príncipe troyano que guardaba sus rebaños en el Ida. Para hacerse amar por él, se le acercó fingiendo ser la hija del rey de Frigia y haber sido raptada y dejada en las montañas por Hermes. Anquises quedó turbado por su belleza y la amó. Entonces ella le reveló quién era y dijo que le daría un hijo que tendría un altísimo destino. Ese hijo había de ser Eneas. El personaje de la Eneida, fundador de Roma. En base a lo cual Virgilio tratará de demostrarnos el origen divino de los romanos. Todos los filósofos han razonado sobre la naturaleza de Afrodita, distinguiendo dentro de élla (lo mismo que Platón) dos diosas: -Una diosa “uraniana” (“celeste”), diosa del AMOR puro. -Y la otra, una diosa “pandemiana” (“popular”), que patrocinaba los amores vulgares. ¿En cuál de ellos se inscribirían ustedes? Ojo; cuidado con los zumbidos de avispa. Las avispas son carnívoras. ¿Lo sabían? Próximamente: El AMOR en los Filósofos. Mientras, disfruten a placer. César R. Docampo
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/02/07/las-ventiscas-del-amor-/ 2010-02-07T11:59:00Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

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