martes, 16 de septiembre de 2014

LAS NOCHES DE CABIRIA.


LAS NOCHES DE CABIRIA...
... EN LAS VENTISCAS DEL AMOR. ======================= Esta noche, queridos amigos, en Digital + TCM Clásico, a las once y media de la noche, podrán ver “LAS NOCHES DE CABIRIA”. No se pierdan el final: ese gran primer plano ofreciéndonos el rostro sonriente de Cabiria (Giulietta Masina). Significa La GRACIA, la gracia Santificante, la Gracia de Dios. Si todo lo sobrenatural tiene su reflejo en lo natural, así se explica que Dostoyesvki dijera ser escritor “realista” porque describía las profundidades del alma humana..., … … … Ahora bien; donde más lloran las almas, quizás sea en los arrebolados caminos de la PROSTITUCIÓN. Sobre la prostitución de las mujeres hay una inmensa retahíla de films. A mi juício, la peor de todas es “La mujer marcada”, de Delbert Mann. Película inspirada en una novela de John O' Hara, que se titula “Butterfield 8”, que describe esos mundos de la prostitución y las “callgirls”. Esa película llegó a las pantallas avalada por el Oscar a Elizabeth Taylor, pero nada más. Por cierto, la Taylor le arrebató el Oscar a quien se lo merecía, que era Shirley Mac Laine, por su interpretación en el film “Apartamento”. “La mujer marcada” es una película vulgar, sin apenas guión; mucho plano contraplano, decorados falsos, ceñidos a un contínuo colocar focos “ad hoc” con la expresa misión de realzar la belleza de E. Taylor. “Las Noches de Cabiria” es otra cosa. Es toda una atmósfera sobrenatural indultando a una mujer (Cabiria) que busca al hombre con quien casarse, mientras que para comer y poder vivir, se hunde haciendo de pelendusca y de ramera. Podríamos ponernos a comparar “Las noches de Cabiria” con “La Estrada”; Cabiria con Gelsomina. Y veríamos que Cabiria no es tonta ni reservada como Gelsomina, sino todo lo contrario, pero continúa siendo un alma simple que no se da cuenta exacta del papel que desempeña en la vida. Esa comparación la hizo F. Fellini (director y marido de Giulietta), atreviéndose a decir que Cabiria poseía una psiquis infantil, ingenua, mitómana, fantástica. Es decir, Cabiria es en conclusión, una pobre mujer de la calle, que tiene una gran necesidad de amor, que lo quiere verdadero y auténtico, y cuya capacidad para ilusionarse la permite siempre reaccionar cada vez que la engañan los hombres en quienes confía, como ocurre en los últimos y prodigiososo planos de la cinta, donde la vemos “otra vez feliz, a su infantil manera, sólo porque un grupo de muchachos acompaña sus pasos con una alegre serenata. Cabiria es otrta Gelsomina, pero sin Zampano (Anthony Quinn, en “La Estrada”) Si “La Estrada” hubiese finalizado cuando Zampano abandona a Gelsomina, como tantos abandonan a Cabiria, ¿no diríamos lo mismo: que no había redención? Que sean las redentoras (Gelsomina y Cabiria) las que, a primera vista, tienen más necesidad de redención, es una paradoja profundamente cristiana que recoge Fellini. Lo normal es que fuera la prostituta la redimida, como ocurre en “El desierto de Pigalle”, donde Leo Joannon (sobre el que hemos hablado en este foro en otras ocasiones) ha pintado la actuación de un sacerdote entre las prostitutas de París, con tanta emoción sobrenatural como en sus anteriores producciones. Y con una sobriedad artística superior e intencion social más clara, puesto que, aun siendo la película religiosa, como “El Renegado” y “Ángela”, lo que en éstas era la salvación de “uno”, aquí es la pretensión de redimir un ambiente, un medio social. Queda, pues, claro que lo que a Fellini le interesa no es redimir a los ambientes, sino a los individuos. ...”El cine -nos dice Fellini- es un espejo en el que debemos tener el valor de descubrir nuestra alma”. Y sin embargo, su cine posee una evidente repercusión social. Sus puntos de partida son siempre sociales (los gamberros, los estafadores, los artistas ambulantes, las prostitutas). Si oponemos una religión del equilibrio y del buen sentido, a la “religión de los locos, de la negación del mundo, de la conquista individual de Dios”, estaremos diciendo que “Sociedad y Cristianismo son dos términos que se contradicen sin misericordia”. Fellini siempre eleva sus mensajes a un plano sobrenatural, cuando las imágenes que nos ofrece provocan en nosotros una resonancia, que corre de aposento en aposento hasta aquellos que no se pueden describir, pero sí intuir. Es así como, Fellini, sin ser católico, crea un cine como manifestación esplendorosa de esa “otra realidad sobrenatural”. Consiguiendo lo que yo pienso del CINE: El ARTE más importante de cuantos existen, no para informar, sí para EMOCIONAR. Lo podrán verificar ustedes esta noche, viendo “LAS NOCHES DE CABIRIA”. Y seguimos en LAS LINDES DEL AMOR. Les espero en mi próxima entrega: El Amor en Platón. C.R.D.
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/02/08/las-noches-cabiria-/ 2010-02-08T19:08:14Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

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