lunes, 15 de septiembre de 2014

SOBRE CAMPILLOS (Málaga), ¡UNA ZAMBRA!
AVENIDA PASCUAL DUARTE (II). ===================== ¿Existe una intención social en "La familia de Pascual Duarte? De existir sería la protesta contra una estructura socioeconómica sacralizada por las venerandas tradiciones que condujeron a España a un nuevo desastre. Aquí reside la autenticidad de la novela, pese a los defectos costumbristas sólo aceptables como una mueca sarcástica del autor. Pero el fallo de la obra -su carácter folletinesco- se debe a la trampa en la que cae Cela: En años de censura rígida Cela no se atreve a llamar a las cosas por su nombre, y reduce (voluntariamente) a peripecia sentimental lo que podría haber tenido valor paradigmático como documento vivo de la España de 1922. El único simbolismo más o menos claro lo da el asesinato de la madre: Pascual Duarte (al matar a su madre) mata a la España que lo parió, le mal crió y le repugna; la España del hambre, del estraperlo y otras ignominias. Ahora bien, ese asesinato de la madre sólo motiva nuevos asesinatos, resultando, pues, incongruente. Pascual Duarte patalea en el vacío. Aniquila, no crea. ¿Quiere significar el autor que en 1942, en el momento en el que escribe la novela, todo sigue igual? Si la madre del Vlasov gorkiano sufre en silencio, pechando con los actos de su hijo, siendo aquella vieja Rusia dispuesta a soportar una noche dolorosa esperando el amanecer, Pascual Duarte sin embargo, al abandonar el penal de Chinchilla allá por el año 1936, retorna para volver a matar (para matar al señor González de la Riva) y ser ajusticiado una vez más. El círculo de sangre se cierra y nada ha cambiado. El orden público triunfa sobre el orden cósmico. . . . Así pues, desde un punto de vista literario, "La Familia de Pascual Duarte" debe ser considerada una forma de protestar contra ese sentido aristocrático de la vida sobre el que tanto nos predicaba Ortega y Gasset en los años treinta (en su "Rebelión de las Masas"), cuando veía y temía una especie de "rebarbarización" que tanto asustaba al filósofo, como así aconteció en la Guerra Civil. Pascual Duarte fue el bárbaro; fue un rebelde dispuesto con el hacha y con el fuego a destruir al hombre selecto que nos proponía Ortega; dispuesto a hacer añicos al "hombre señorial" que cobijaban y guarecían lo mismo Ortega que también Alfred Weber en su "Historia de la Cultura". Por supuesto que Pascual Duarte no había leído ni a Weber ni a Ortega, pero sí el padre que lo engendró: Camilo José Cela. Y Camilo José Cela, a través de la caricatura, defiende el retorno al primitivismo, repudiando globalmente un orden social. Pascual Duarte, al salir de presidio, comete otro crimen y lo paga con su vida. Y así... El "orden señorial" impera nuevamente. La rebelión resultó infructuosa. Y aquello que, en "La Madre" de Gorki, tiene altura y tiene grandeza, en la obra de Camilo José Cela, se nos queda muy a ras de suelo. Muy a ras de suelo y... . . . Continuará. Desde mi Pensión Avenida, César R. Docampo

http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2009/03/17/sobre-campillos-malaga-una-zambra-/
2009-03-17T09:05:55Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario