lunes, 15 de septiembre de 2014

PROGRAMAS ANTIENVEJECIMIENTO (79)
EJERCICIO: Moverse, humor, disciplina y desafío.
Para mantenerse en forma y joven, es muy importante el ejercicio al aire libre poniendo en juego las fuerzas musculares del cuerpo. Con ello nos mantendremos jóvenes, ágiles, sanos y llenos de vigor durante muchos años. Hay ejercicios rejuvenecedores especialmente valiosos como la postura del gato, los círculos pélvicos y los movimientos de cabeza y cuello, pues son unos buenos estimulantes de las glándulas. Y otro muy importante: montar en bicicleta.
Entre la gente mayor, montar en bicicleta, ayuda a controlar y evitar la incontinencia.
El hombre es mucho más que un cuerpo, y un programa para sumar años a la vida y vida a los años debe tomar en consideración muchos otros factores. Es importante no dejar de ser personas activas y trabajadoras. El trabajo intenso, el ejercicio, la alimentación adecuada y el afán de superación nos mantendrán en forma. No hay que envejecer, hay que crecer.
Cuentan de Nelson Rockefeller (quien fuera vicepresidente de los Estados Unidos) que atribuía su aspecto joven, su vigor y buena salud, no sólo a su herencia (su abuelo había vivido en magníficas condiciones hasta los 98 años), sino también a que: No había fumado nunca, sólo bebía vino de aperitivo, hacía excursiones, montaba a caballo, jugaba al golf y, finalmente, visitaba a su osteópata personal, el doctor Kenneth Riland, dos veces por semana. Es decir, sólo se servía de la medicina preventiva, gracias a la cual se mantenía relajado.
Es importante tener sentido del humor. Abraham Lincoln dijo una vez: “Con la horrible tensión que soporto día y noche, si no fuera capaz de reír sería hombre muerto”. Y Mahatma Gandhi comentaba: “Si no tuviera sentido del humor, me habría suicidado hace tiempo”.
Por otra parte conviene que no perdamos la perspectiva adecuada sobre los problemas grandes o pequeños que pueblan nuestra vida. Y así, a medida que la gente se hace mayor, debería tener más sabiduría y buen criterio. Es importante, pues, tener una buena filosofía de la vida. Imaginémonos dentro de cien años y no tendremos por qué preocuparnos. En Irlanda corre un dicho: “Si tardas cien años en forrar una chaqueta, no sabrás cuáles eran los huesos que llevaban la rota”. Y una frase china afirma que: “El poder que la gente tenga para herirme, es sólo el que yo le concedo”.
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Hasta aquí, cuanto se refiere a “disciplina” y “equilibrio”. Asomémonos ahora al concepto del “desafío” y la “motivación”:
Hay estudios muy rigurosos que nos demuestran que las personas viven mientras se sienten necesarias. Si, a partir de los setenta, nos sentimos necesarios para los demás, mantendremos nuestra competencia y viviremos más años. La vitalidad se crece con el desafío. Para lo cual no hace falta escalar montañas, pues el desafío podemos encontrarlo en todas partes. ¿Cómo? Por ejemplo acondicionando nuestra casa de verano, animando a los demás a participar como voluntarios en todo tipo imaginable de actividades cívicas, de iglesia y filantrópicas; organizando viajes y fiestas que mantengan en activo física y mentalmente a personas de la tercera edad.
No debiéramos convertirnos en ese típico viejo septuagenario que se queda sentado en su mecedora, dormitando y envejeciendo por minutos.
Lo que cuenta es el entusiasmo, las ganas de vivir y la excursión. Si uno se encuentra enfermo, pero sale con los demás, se olvida de sus achaques. Además, incluso por amor propio y autoestima, conviene tener en cuenta que: “Cuanto mayor te haces, más te dejan de lado”.
Pienso que es preciso que comience a cuajar una especie de revolución a toda regla contra este “dejar de lado” a los mayores. Debemos hacer cambiar las leyes de la jubilación forzosa y llevar a cabo una serie de reformas que permitan a la gente sana y vital continuar funcionando en el seno de la sociedad.
No hay motivo alguno para que la gente deba jubilarse a los cincuenta y cinco o setenta años si estamos sanos y quisiéramos continuar en activo. Mientras llegue ese día, creo yo, es importante “no retirarse”, sino cambiar de actividad, aunque sea una ocupación voluntaria y no remunerada.
Para terminar, permítanme que recuerde aquellas palabras de Robert Browning:
“¡Envejece conmigo!
Lo mejor no ha llegado aún.
Aquello último por lo cual existió lo primero.
Nuestros días están en sus manos”.
César R. Docampo.






































http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2008/04/25/programas-antienvejecimiento-79-/ 2008-04-25T02:50:26Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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