lunes, 15 de septiembre de 2014

PROGRAMAS ANTIENVEJECIMIENTO (74)
NO ENGORDAR.
Según las teorías de algunos genetistas, en particular de aquellos que exploran el campo de la biología molecular, el ciclo vital está programado en los genes y por eso las personas longevas proceden de padres, abuelos y bisabuelos longevos.
En el reino animal, las variaciones en la duración de la vida son notables, incluso entre especies muy cercanas en complejidad: Las ballenas viven unos 35 años, lo mismo que los chimpancés y que los leones, mientras que la ostra de río vive 100 años. El mirlo vive 15 años; la alondra, 25; el cuco, 30, y la cigüeña, 50; la liebre, 10; el zorro, 14; el águila, 120, y el cuervo, 140 años. Osos y caballos pueden llegar a los 40, y los elefantes, hasta 60 años. La creación sigue su curso inexorable y la fuente de la vida sigue manando como si no quisiera extinguirse nunca.
¿Por qué la mosca de la fruta vive cuarenta días y la cachipolla efímera sólo veinticuatro horas, el ratón tres años, el ser humano setenta ( aunque su vida normal debería ser por lo menos de ciento diez años o más), y la tortuga doscientos años? Lo dice el código genético, “ni más ni menos; como un disco, cuando se te acaba la música, estás listo”.
El cuerpo humano está diseñado para funcionar eficientemente hasta una edad que se escribe con tres cifras. Pero la mayor parte de la gente no llega a desarrollar este potencial, debido a los efectos acumulados de una variedad de tensiones. Permitir que estas tensiones actúen sobre nosotros día tras día, mes tras mes, un año y otro, comporta la inducción de enfermedades y de errores que minan la energía y acortan la vida. Pero los cuidados preventivos nos permiten alcanzar el ciclo vital potencial de más de cien años que nos corresponde por derecho de nacimiento.
Un bioquímico nutricionista concede que la herencia es importante y “puede constituir un escollo para el disfrute de buena salud y longevidad… y que una persona puede verse privada de acceder a la longevidad, supuesto que se alimente y viva de forma similar a sus vecinos. Sin embargo, si por medio de recursos especiales puede facilitar a sus células corporales un suministro adecuado de todo lo que éstas necesitan, podrá retener en gran medida la juventud hasta una edad avanzada, aun cuando inicialmente los factores hereditarios se lo dificulten
Experimentos llevados a cabo en 1932 por el doctor Clive M. McKay, de la Cornell University y sus colaboradores, probaron que se podía incrementar hasta un 33% la duración del ciclo vital de las ratas por medio de la sub-nutrición. El ejemplo de los longevos de Vilcabamba, así como la gente que vive mucho en Georgia y las tierras de los hunzas, cuya dieta es tan pobre en calorías, parece confirmar la validez de esta teorías también para los seres humanos.
Nadie discute que la obesidad es un grave obstáculo para la longevidad y que es sensato recortar la aportación de calorías a medida que uno se hace mayor, siempre y cuando se incluyan los nutrientes esenciales. Los expertos afirman que si se pudiera eliminar de un plumazo toda la obesidad de la población, seguramente se incrementaría la esperanza de vida más que por casi cualquier otro medio. Mantener un peso bajo reduce el riesgo de apoplejías, hipertensión, ataques al corazón, diabetes y otras causas de mortalidad que van en aumento a partir de los sesenta.
Próxima colaboración: B) Perseguir a los “radicales libres”
















http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2008/03/27/programas-antienvejecimiento-74-/ 2008-03-27T15:53:36Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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