lunes, 15 de septiembre de 2014

NUESTRA SALUD: Bioquímica de la inteligencia (50)
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Bioquímica de la inteligencia. Primera parte. Nada funciona sin los sistemas de comunicación. Lo mismo en un cuerpo como en un país. Nuestro sistema nervioso es una extraordinaria red de comunicaciones, función que lleva a cabo nuestro cerebro. Una función de naturaleza bioeléctrica. El influjo nervioso se transforma en electricidad o en agente químico según el lugar en donde se halle. Las células nerviosas no se hallan en contacto directo. En sus extremos las separa una especie de “tierra de nadie” que se llama “espacio inter-sináptico”; y es un lugar donde el influjo nervioso se convierte en un agente químico, de naturaleza hormonal, encargado de transmitir (a la velocidad de unos 60 metros por segundo) las informaciones concretas a la neurona siguiente, bien se trate de un mensaje de placer o de dolor, de atención, de peligro o tranquilizador, etc. Estos agentes químicos son los llamados “neurotransmisores” o “neuromediadores”. Y el funcionamiento de nuestro cerebro depende directamente de la eficacia de estos agentes químicos. Pongamos un ejemplo para comprender mejor en qué consiste la “sinapsis“ o proceso sináptico que realizan los neurotransmisores: Imaginemos una carretera nacional conectada con toda la red de carreteras locales, y que hacia la mitad del recorrido la carretera nacional estuviese cortada debido a hallarse atravesada por un río. No hay puente y la relación entre una y otra orilla se establece sólo mediante un barcaza. En el caso del sistema nervioso, los neurotransmisores desempeñan el papel de la barcaza. Podemos imaginar, además, que en la otra orilla del río hay varios muelles de distintas formas, cada una de las cuales se ha adaptado específicamente a un determinado tipo de barcaza. Estos muelles son los “receptores sinápticos”. Así es como el influjo nervioso puede transmitir un mensaje particular hacia la neurona o neuronas contiguas. En los últimos tres decenios, los investigadores han descubierto unos cincuenta y tantos neurotransmisores. Mencionaremos únicamente los que tienen una relación directa con nuestra actividad mental. A saber: 1.- La “dopamina”, la “epinefrina”, y la “norepinefrina”, son los encargados de transmitir los mensajes del despertar cerebral o excitación. Actúan sobre la tensión sanguínea. La dopamina concretamente es un neurotransmisor que transmite sensación de vitalidad, de claridad mental y de potencia intelectual, algo parecida a los efectos de la cocaína y las anfetaminas, drogas éstas que aumentan la producción de dopamina en el cerebro. Se observan bajos índices de dopamina en los depresivos y en los pacientes de cáncer. Los desajustes de la secreción de dopamina suelen guardar relación con las fases maníacas en los maníacos depresivos y estados delirantes de los esquizofrénicos. 2.- La “serotonina” es el neurotransmisor responsable de las sensaciones de relajación y sosiego. Cuando aumenta induce somnolencia y ayuda a conciliar el sueño. 3.- Las “endorfinas”, son la estrella de las sustancias neurotransmisoras. Las detectan muy bien los aficionados al “jogging” experimentando sensaciones muy eufóricas mientras corren. La “endorfina” es un neurotransmisor que tranquiliza el sistema nervioso, comunica euforia y amortigua el dolor. Es una morfina (la mejor) de fabricación propia; es decir, produce de manera natural los mismos efectos que ciertas sustancias químicas, como la morfina, producen artificialmente. Salir al sol produce endorfinas, así como salir a pasear cuando llovizna o hace frío, yendo bien abrigados. 4.- La “acetilcolina”, es un neurotransmisor indispensable para la memorización. Se ha constatado que dicha sustancia viene a faltar en los individuos afectados por la enfermedad de Alzheimer. Sobre la enfermedad de Alzheimer, hablaremos tendidamente más adelante. Por ahora, voy a referirme tan sólo a ella en relación con los neurotransmisores que desempeñan un papel clave en la propagación de la información. Por ello los investigadores no podían dejar de investigar la actividad de los neurotransmisores en el cerebro de las personas afectadas por el mal de Alzheimer. En efecto, y como era de prever, algo no funciona bien a ese nivel. En particular los investigadores han observado que un cierto enzima “faltaba a la convocatoria” con demasiada frecuencia. Se trataba de un enzima esencial para la síntesis de la acetilcolina, uno de los transmisores más importantes para los procesos de aprendizaje y memorización. Vale decir que toda carencia de “colina” implica necesariamente una seria afección del destino cerebral. Y por ello muchos investigadores supusieron que un aporte de colina (que es una vitamina del grupo B) podría mejorar la actividad cerebral. Los estudios han demostrado que los mejores resultados se obtienen con la “fosfatidil colina”. Esta sustancia es un concentrado que se obtiene a partir de la lecitina de soja. NOTA: La lecitina de soja se puede comprar en los supermercados. Tomarla es una muy buena medida preventiva a largo plazo. Aunque sólo contenga un 15% de “fosfatidil colina” (aproximadamente), tiene un lípido muy abundante en el cerebro. Sobre el Alzheimer, repito, hablaremos más tarde, para referirnos con más detenimiento a dos posibles causas: Una, las deficiencias nutricionales; y Dos: la cuestión del aluminio (sulfato de aluminio, hidróxido de aluminio, nicotinato de aluminio, oleato de aluminio, fosfatos de aluminio y sulfato potásico-alumínico, todos ellos presentes en montones de alimentos y otras formas de ingresar en nuestro organismo. . . . Próximamente: La bioquímica de la inteligencia. Segunda parte: Neurotransmisores y aminoácidos, vitaminas y minerales. Mientras, sean ustedes felices y pásenlo bien César R. Docampo

http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2008/01/28/nuestra-salud-bioquimica-la-inteligencia-50-/
2008-01-28T21:15:58Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

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