domingo, 14 de septiembre de 2014

NUESTRA ALIMENTACIÓN: La sal (49) “Salario” viene de “sal”, elemento con el que en la antigüedad se pagaba a los "asalariados". En el Nuevo testamento, Cristo les dice a sus discípulos: Vosotros seréis la sal de la tierra. Algo tiene la Sal cuando así la bendicen. . . . La sal es una necesidad y un peligro al mismo tiempo. El problema está en que consumimos cuatro veces más de la que necesitamos. ¿Por qué? Porque la sal no sólo está en el salero que tenemos sobre la mesa, sino que se añade sin que nosotros lo sepamos en la fabricación de numerosos alimentos. Y así, sin saberlo, añadimos sal a casi todo, incluso a los platos que ya la llevan. ¿Saben ustedes que el hombre occidental medio consume por día entre 5.000 y 7.000 mg de sal cuando no debiera pasar de 1.000 a 1.200 mg, y que esto le acarrea problemas algunos bastante graves? Si dejamos que hablen las cifras, diremos que: -Una pizza industrial pequeña aporta sobre 1.471 mg. -Una hamburguesa con queso y tocino contiene hasta 1.970 mg. Y no hablemos de las patatas fritas, ni de las patatas “chips”. . . . Si nuestro cuerpo contiene entre un 60 a 70% de agua, la vida y el funcionamiento de nuestras células dependerá directamente del equilibrio hídrico de nuestro organismo. Y es aquí donde interviene la sal para bien o para mal, según los casos: -Un exceso de sal provoca la retención de agua, desequilibrio que favorece, entre otras anomalías, el aumento de la tensión arterial. En muchos bares, y más aún en hoteles de alto copete, acostumbran a poner como tapa unos cacahuetes salados o cosa parecida. Porque la sal inmoviliza gran cantidad de agua, se instaura la sensación de sed, y allá que va otra cerveza, más cacahuetes, etc. -Por el contrario, un defecto de sal permitirá la eliminación excesiva de agua, y esto produce un desequilibrio de signo diferente; por ejemplo, el déficit de sodio es causa de calambres en piernas y brazos. ¿Te amenaza algún peligro a causa de la sal?: - Si tienes el hábito de las comidas muy saladas, sí. - Si tus progenitores tienen un historial de afecciones circulatorias o cardíacas, la amenaza para ti es ya directísima. Porque uno de los principales factores responsables es la predisposición hereditaria. - En cambio los deportistas, los trabajadores manuales y toda persona susceptible de transpirar (sudar) en abundancia, se exponen a padecer una deshidratación. La transpiración elimina, además del agua, muchas sales minerales así como otros elementos indispensables. En estos casos es imprescindible el consumo de sal. Y, a este respecto, permítanme un consejo muy personal, a saber: es muy importante consumir sal marina no refinada. ¿Por qué? Porque no sólo es la que contiene todas las sales minerales que necesitamos; es que la sal marina posee y aporta todas esas sales en la misma proporción que requiere nuestro organismo. Se sabe que conocemos, anhelamos, odiamos y amamos, pero ignoramos cómo. La Filosofía y su rama la psicología dedicaron siglos en explicarlo. La biología moderna lo tiene claro: viene a decirnos que esas operaciones en nuestro cerebro se reducen a un intercambio de iones de sodio y potasio. De aquí se deduce que el equilibrio entre el sodio y el potasio es capital e indispensable para el equilibrio hídrico de nuestro cerebro. Existen estudios científicos llevados a cabo por la estadounidense Food and Drug Administration, según los cuales el hombre occidental medio, por desgracia, consume dos veces más sodio que potasio, cuando la proporción equilibrada debiera ser la contraria, es decir, dos veces más potasio que sodio. Es decir: debiéramos aumentar el aporte de potasio; elemento éste que está presente en ciertas frutas como las naranjas, los plátanos, los melones, la uva, y también en las patatas, el tomate, en muchas hortalizas muy corrientes: espinacas, coles, setas, etc. . . . Otra cuestión: Hace unos cuantos días, me encontraba yo comprando en un Mercadona. Me paré un rato frente a la estantería donde se ofrecía sal, y observé que una mujer alargaba la mano y se llevaba “sal yodada”. Pensé para mí: ¿Por qué habrá escogido ese tipo de sal? Sería muy largo de explicar el tema. En pocas palabras, diremos que nuestro organismo necesita yodo. El mar contiene muchísimo yodo que, al evaporarse, pasa a la atmósfera (unas 400.000 toneladas al año), los vientos lo arrastran tierra adentro, pero no llega de igual manera a todos los lugares. Es así como surgen carencias de yodo. Los problemas que esto acarrea, las soluciones y demás, no seré yo quien lo exponga, pues carezco de la preparación correspondiente. Estimo que han de ser los médicos endocrinos quienes dictaminen si necesitamos un aporte extra, o no. de yodo. Sí me consta que los Estados, desde hace tiempo, se vienen preocupando por el tema. La comunidad catalana le presta muchísima atención y está llevando a cabo una importante campaña de aportación de yodo a los niños en los colegios. Repito; el tema es un tanto delicado. Por si ustedes sienten curiosidad en asomarse al problema, les adjunto dos links. Pinchen y podrán informarse. O vayan al Google, escriban la palabra "yodo" y vean. http://www.fao.org/DOCREP/006/W0073S/w0073s0i.htm http://www.hispamp3.com/noticias/noticia.php?noticia=20060825082144 Un saludo a todos ustedes, César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2008/01/24/nuestra-alimentacion-sal-49-/ 2008-01-24T04:12:30Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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