lunes, 15 de septiembre de 2014

LOS DISCURSOS DE NUESTRO PRESIDENTE. ENTRE LA REALIDAD Y LA COMEDIA. ======================= Toda su actuación en el tiempo que lleva gorbernando, me recuerda a aquella inolvidable película del neorrealismo italiano: "CUATRO PASOS POR LAS NUBES" de Alesandro Blasetti. Paolo es un viajante de comercio en una gran ciudad, al lado de su mujer y de sus hijos. Durante uno de sus viajes profesionales encuentra a una joven que le pide un extraño favor: que se desvíe unas horas de su ruta y le acompañe a casa de sus padres, campesinos, haciéndose pasar por su marido y padre del hijo que ella espera. Él acepta y, tras una acogida feliz y conmovedora en la que Paolo vive unas horas felices que son como "cuatro pasos por las nubes", comparadas con la vida diaria a ras de tierra que llevaba en su existencia, la familia de la joven lo descubre todo. Paolo intercede por la chica y obtiene su perdón antes de regresar a su vida de siempre. La película "Cuatro Pasos por las Nubes" hay que encuadrarla en aquel "Cine Italiano" que el régimen fascista había convertido en una cuestión de "prestigio". Un cine sometido a los caprichos oficiales de un régimen que luchaba a toda costa por una Italia imperial que significaba el empeño de civilizar pueblos ajenos (el universo entero) mientras, fonteras adentro, no se respetaba la libertad personal. Lo mismito que en Zapatero. Dados los sueños de grandeza de aquellos jerarcas nacionales, el cine había de ser un vehículo de abierta propaganda fascista., lo mismo que hoy en España TV-La Sexta, o el periódico El Público, bajo la férula de don Miguel Barroso el marido de Carme Chacón. En "Cuatro Pasos por las Nubes" vemos en Paolo a un hombre medio de buen corazón, en el centro de una aventura que sobresale su capacidad de reaccionar, creando instantes de asombro y de nostalgia, lo mismo que la política de Zapatero, aunque muchos se nieguen a verlo. . . . Los discursos de Zapatero ya los vamos conociendo bien. Durante su estancia en Londres, la prensa internacional no dedicó ni una sola línea a su labor de mediación. Más bien daba a entender que España, si no formaba parte del club, ¿qué pintaba allí? La única referencia al presidente español fue en el The Times, destacándolo como el líder más efusivo, el más optimista y triunfalista de todos. Y para demostrar lo que Zapatero había lanzado a los aires, he aquí un ejemplo: "Hemos puesto en marcha -leyó Zapatero- el mayor plan de expansión fiscal de la historia. No tiene precedentes. Llega a los cinco billones, cantidad que va a contribuir de manera definitiva a facilitar la recuperación de la economía mundial y a preservar millones de puestos de trabajo". Eso decía Zapatero mientras que, en uno o dos medios británicos, la única gloria española en la cumbre de Londres era la posible presencia de la "cantante de ópera" Sonsoles Espinosa. Basta ya de mentiras y dobladillos de Amor Largo. ¡Vamos a llevarnos bien!, señor Presidente. De usted se dice que mira siempre a lo lejos; que proyecta a años vista; que es bueno en el día a día, en el regate corto, pero falla en el medio plazo. De usted se dice que no sabe trabajar con equipos. Por el momento, equipos baratos, basta con echar la mirada sobre sus ministros, en su gran parte auténticas penenes. De usted se dice que se embarca en grandes proyectos sin un plan detallado de acción; que no sabe jerarquizar responsabilidades y que carece de respuestas a los obstáculos previsibles. Así se explica esa manera de lanzar mensajes confusos. Los españoles empezamos ya a marearnos. Falló usted en sus simpatías hacia aquel candidato demócrata Kerry. Tampoco supo valorar los resultados de aquellas elecciones alemanas donde ganó Merkel. Y ahora se nos arrodilla y se le cae la baba ante Barack Obama, quien ha logrado imponer para dirigir la OTAN (en su ofensiva contra los talibanes) nada menos que a Rasmussen, un rendido seguidor de las estrategias y de la visión política de George W. Bush. Un Rasmussen que siempre potenció su relación con los EEUU enviando tropas danesas a la guerra de Irak, lo contrario que usted. ¿A qué jugamos, Sr. Zapatero? ¿Sabe usted dónde se mete? ¿Sabe usted que Obama y su mujer son judíos, que llegó a donde llegó gracias al poder económico, gracias a la fuerza semita, gracias al 77% de los votos judíos? ¿Sabe usted que los EEUU tienen memoria..., recuerdan aquel desprecio a su bandera y cómo usted se colocaba el pañuelo palestino, todo eso además de sus simpatías por Fidel Castro, Hugo Morales, Chavez, etc.? Obama no es de izquierdas, Sr. Zapatero. Obama es más de derechas de lo que usted se cree. El tiempo lo dirá. Con estas mimbres, espere usted poco de Obama, que no es nada tonto. Y no le regale tantos soldados para la "guerra" de Afganistán, ni le regale tantos miles de millones del dinero que no es suyo, es de todos los contribuyentes españoles que lo estamos pasando bastante mal. ¿Comprende? Usted puede pasear por las nubes cuanto le dé la gana. Pero tenga en cuenta que, igual que Paolo, aquel comerciante en la película de Alessandro Blasetti, un día ha de volver o retornar a su vida de siempre, a la España real no tan fantástica como usted se la imaginaba o así nos la pintaba. Y olvídese de sus descripciones tan ampulosas, por favor. España no es un personaje de folletín explotado por mala literatura. En el rostro y en la mirada de esos cuatro millones de parados está toda la angustia de su situación. ¿Lo ve usted? Déjese de pasear por las nubes. César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2009/04/05/los-discursos-nuestro-presidente-/ 2009-04-05T10:05:09Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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