domingo, 14 de septiembre de 2014

"La Taberna de los Mares" se encuentra mirando al mar (9)
Mis reflexiones se recuestan a la sombra de La Taberna de los Mares”. Por tres razones:
PRIMERA:
El mar cubre siete décimas partes de la extensión total de la Tierra. De ahí su casi omnipresencia en las distintas ciencias, en los partes metereológicos, en los dichos, en las metáforas, refranes y versos.
Y así, hay:
Mar arbolada cuando se agitan las olas superando los seis metros de altura. Mar gruesa, cuando las olas no alcanzan los seis metros.
Mar de fondo, cuando hace buen tiempo en las zonas costeras por ausencia de viento, pero sí se da agitación y corrientes marinas profundas debido a esa actividad geológica en los fondos del mar.
Mar montañosa, cuando las crestas de las olas sin dirección determinada alcanzan entre los nueve y catorce metros.
Mar picada, un poco alterada, poco oleaje.
Mar rizada, de pequeñas olas.
Alta mar: el mar muy lejos de las costas.
Hacerse a la mar: salir de puerto a navegar.
Hay Mar muerto, Mar salado, los mares de la Luna, un planeta que le dicen Mar-te, un día Mar-tes. Algunas veces llueve a mares; conozco a una niña la mar de graciosa, que un día acabó en una mar de lágrimas.
François Truffaut cuenta su trágica adolescencia en “Les 400 coups”. Es la historia de un muchacho (autobiografía) hijo de un hogar totalmente desestructurado, que acaba en la cárcel a donde lo llevan en un coche celular por entre las calles relumbrantes de luces, escaparates atiborrados, y gentes alegres y risueñas porque es Nochebuena. “Les 400 coups” acaba cuando el chaval tira un balón al otro lado de los muros, le permiten salir para recogerlo y huye. ¿A dónde? A la Libertad. Corre furiosamente, corre sin aliento, como un loco hasta llegar al Mar (“Mirando al Mar soñé…).
Se cuenta que Rafael Alberti que…
(Se equivocó la paloma. / Se equivocaba. / Por ir al norte, fue al sur. / Creyó que el trigo era agua. / Se equivocaba. / Creyó que el mar era el cielo; / que la noche, la mañana. / Se equivocaba)
Rafael Alberti, digo, regresó a España el 25 de Abril de 1977, poco después de haber sido recibido, en la embajada de España en Roma, por don Juan Carlos y Carlos Robles Piquer. Le preguntaron en qué lugar de España deseaba establecer su residencia, y Alberti (jugando con las palabras) les dijo: Al Puerto de Stª. María, Vejer o Arcos de la Frontera, ¿cuál de ellos da al mar, a la libertad?
SEGUNDA:
Venimos del mar:
Alexander Oparín, bioquimico ruso, premio Nobel, en 1927 publica su obra “El origen de la vida sobre la Tierra”. Mediante la historia del anhídrido carbónico y amoniaco, el ácido fórmico y los glúcidos, más la intervención de la electricidad atmosférica sobre el nitrógeno y el agua, se originaron los compuestos amoniacales, luego las proteínas y coacervados, dando origen a los “eobiontes” que producen los enzimas y, con el tiempo, la fotosíntesis, presencia de oxígeno en la atmósfera y la vida.
Es decir nuestro origen está en el mar. Venimos del caldo de los océanos
TERCERA:
Al mar retornaremos: Al final de los tiempos, cuando acontezca, por segunda vez, el diluvio universal.
Porque,
“Nuestras vidas son los ríos
Que van a dar en la mar,
Qu’es el morir;
Allí van los señoríos
Derechos a se acabar
E consumir;
Allí los ríos caudales,
Allí los otros medianos
E más chicos,
Allegados son iguales
Los que viven por sus manos
E los ricos.
(Jorge MANRIQUE, 1.440 - 1.478)
Coplas por la muerte de su padre.
. . .
TERCERA:
Cuando en 1648 la Paz de Westfalia puso fin a la Guerra de los Treinta años, a los holandeses se les cierra la expansión económica hacia Europa. Entonces ellos montan sus astilleros, montan su Compañía Holandesa de las Indias Orientales, y se convierten en “Los carreteros del mar”, haciendo parada en Ciudad del Cabo, a la que titularon “La taberna de los mares”. Desde entonces en Ciudad del Cabo han coexistido en armonía mezquitas malayas, catedral católica e iglesias luteranas y anglicanas. Con su bahía reticulada, albórbola comercial y atracadero de barcos con las banderas de todo el mundo, Ciudad del Cabo, La Taberna de los Mares, despertó siempre pasiones de libertad, y audacia sin límites hacia otras latitudes.
Audacia y libertad que han de ser la copla y el espacio de mi Blog.
Al son del verso de Rafeal Alberti:
(Porque la paloma creyó:
Que las estrellas (eran), rocío;
Que el calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que la falda era tu blusa;
Que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú en la cumbre de una rama.)
. . .
César R. Docampo
. . .
“Mirando al mar soñé
Que estabas junto a mí,
Mirando al mar sólo sé que sentí,
Que, acordándome de ti, lloré y lloré.
La dicha que perdí
Yo sé que ha de tornar,
Y sé que ha de volver a mí
Cuando yo esté mirando al mar”.













































































http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2007/08/27/-la-taberna-los-mares-se-encuentra-mirando-al-mar-9-/ 2007-08-27T17:47:29Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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