lunes, 15 de septiembre de 2014

¿ESTÁ "LOCO" ZAPATERO? (85) SEGURO QUE NO: (Se lo dedico a Jiménez Losantos, en bermudas por Miami) En una anterior colaboración, comparando a Zapatero con Enrique Schliemann como reconstructor de la civilización clásica por su descubrimiento de la ciudad de Troya, a los dos les apliqué el adjetivo “loco”. Y como siempre hay quienes, en las palabras, ven sólo letras y sílabas, orillando tanto la diacronía como el sentido metafórico o traslaticio de los términos, quiero explicar lo siguiente: PRIMERO: Si ustedes leen “Elogio de la locura” de Erasmo de Rótterdam, donde se explica que estar “loco” puede ser un don especial propio de los héroes y los santos; donde, el primer loco de todos los tiempos, ha sido Dios por el hecho de haber creado este mundo; sería un buen comienzo para entendernos mejor. SEGUNDO: De Schliemann, no se dice que fuese un loco cualquiera, sino un “loco alemán”. Muy bien organizado dentro de su vesania. Pues ya a la edad de ocho años, anunciaba a sus familiares que se proponía descubrir la ciudad de Troya. ¿Cómo? Enseguida se colocó de dependiente en una droguería y embarcó, no en busca de Grecia, sino hacia América para hacerse rico. A los pocos días del viaje, el barco naufragó, pero Schliemann fue rescatado en las costas de Holanda. Y allí se estableció dedicándose al comercio. Con 25 años ya era un comerciante importante y, con 36, un ricachón capitalista, dueño de un banco, sin (para nada) estudiar a Homero. Pero había viajado y aprendido lenguas. Llevaba un diario en el que iba escribiendo en la lengua del país donde se encontrase (alemán, holandés, francés, inglés, italiano, ruso, español, portugués, polaco y árabe). Mas siempre pensaba en el griego antiguo (griego homérico). (Todavía recuerdo que, en la Universidad Complutense de Madrid, donde en mis tiempos se encontraban los mejores catedráticos de Historia (Don Antonio Rumeu de Armas y, en Hª del Arte, Sánchez Cantón –un gallego de Pontevedra, o Camón Aznar –aragonés-, o don Alfonso Sánchez –un murciano, por aquel entonces profesor ayudante de Sánchez Cantón y que andando el tiempo llegaría a ser director del Prado en la época de Felipe González), siempre que surgía el nombre de Troya, todos mentaban a Schliemann con verdadera admiración, añadiendo que el dinero para descubrir Troya procedía en gran parte de sus negocios de salchichas. El caso es que Schliemann, cuando reunió el dinero para su “loca” expedición o aventura, cerró el banco y sus tiendas. Y le comunicó a su mujer (que era rusa) la idea de establecerse en Troya. La pobre mujer le dijo que dónde se encontraba aquella ciudad de la que jamás había oído hablar. Cuando el salchichero (“loco” él) le mostró sobre un mapa dónde suponía que se encontrase Troya, la mujer pidió el divorcio. Y Schliemann puso un anuncio en el periódico buscando otra esposa bajo la condición de que fuese griega. De entre las muchas ofertas que recibió, escogió una muchacha que tenía 25 años menos que él. Se casaron según el rito homérico. Se instalaron en Atenas en una villa de nombre “Belerofonte”. Y cuando nacieron sus dos hijos les fueron poniendo los nombres de Andrómaca y Agamenón, recitando versos de la Ilíada. Schliemann murió sesentón en 1890, después de trastornar los fundamentos y las tesis de todos aquellos prehistoriadores que estuvieron a punto de desterrar a Homero y a Pausanias. Pero gracias a los descubrimientos de un “loco” alemán, hoy nadie pone en duda a personajes históricos como Helena, Agamenón, Clitemnestra, Menéalo, Aquiles, Ulises, Hércules y Patroclo. El “loco” Schliemann arruinó leyendas y enriqueció los nacimientos de la historia. La Historia de un país, patria de Abraham y del primer reino cristiano, del que se hablará muchísimo más en los años venideros: Turquía. ¿Será Turquía la cuna y salida de meta hacia una Alianza de Civilizaciones, primer ensueño de Zapatero? . . . El ingreso de Turquía en la Unión Europea, más el empeño hacia una Alianza de Civilizaciones, motivaron la visita del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero a Estambul, para un encuentro con el primer ministro Tayyp Erdogán el día 12 de Noviembre del año 2006. A Zapatero le acompañaban los ministros Moratinos (Asuntos Exteriores) y Joan Clos (Industria), así como una nutrida delegación de empresarios. La prensa nos dijo además que, aquel mismo día por la noche, Zapatero y Sonsoles Espinosa visitaron los edificios más singulares de la ciudad: Le Mezquita Azul, la basílica Santa Sofía y el palacio de Topkapi. Yo me pregunto: ¿Qué significa todo este juego? ¿Podríamos entender los comportamientos de nuestro presidente como una posición lúcida frente a la fanatización del Islam y la crueldad de su guerra santa? Aconsejo la lectura de una gran novela de Ernst Jünger: “Heliópolis”. Todo un juego de modelos para ver o estudiar la altura ética de cualquier persona. En Heliópolis tienen ustedes una visión retrospectiva de una Ciudad nazzi; una excelente o gran “utopía negativa”, en cuanto crítica al nacismo, escrita por Jünger después de “Tormentas de acero”, “Fuego y Sangre”, “Hojas y Piedras”, o “Sobre los Acantilados de mármol”(1939). Zapatero hace política como si fuera un juego. Cierto. ¿Está "loco"? ¿Acaso experimenta y desarrolla un juego de modelos? ¿Son juegos en Pampamtús?. O quizás no. Quizás Zapatero, igual que el “loco” Schliemann, viaja a IKARIAM: Terreno donde solamente juegan los Dioses. Dios dirá. César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2008/08/17/-esta-loco-zapatero-85-/ 2008-08-17T10:51:24Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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