domingo, 14 de septiembre de 2014

ESPAÑA Y LA PARÁBOLA DEL ELEFANTE (41) Al acabar el año, nuestros políticos ofrecen su personal diagnóstico. Rajoy culpa a Zapatero de haber olvidado lo verdaderamente importante, así como los problemas que atraviesan las economías familiares. Cuatro años perdidos negociando con ETA, quien ha vuelto a las instituciones, crispando la vida nacional. Rajoy culpa a Zapatero de que los españoles no podamos llegar a final de mes y de haber colocado a España en peor situación que hace cuatro años. Zapatero, en cambio, nos ha dibujado una España más fuerte, con indicadores económicos más favorables y mayor bienestar, gracias a la gestión de los socialistas. Habló Zapatero de la reducción del paro, el crecimiento de la economía, la subida de las pensiones así como leyes sociales más justas. Ante estos dos cuadros tan contrarios, permítanme la siguiente reflexión: Como demostración de que nadie está en posesión permanente de la verdad, sino que cada uno tiene de verdadero lo que admite en el otro, sumando ambas perspectivas, permítanme la siguiente reflexión: Por ahí se dice que la mente duerme en la piedra, sueña en las plantas y se despierta en el hombre. Y cada cual utiliza la dinámica de su mente en beneficio propio. Con el fin de que todos comprendamos que junto a nuestra visión de las cosas hay otras muchas tan válidas como la mía, a las que he de escuchar y respetar, he aquí la siguiente parábola: La reveladora parábola del elefante. A saber: A una aldea en la que todos sus habitantes eran ciegos, llegó una vez un elefante, y los aldeanos se acercaron a palpar la inmensa presencia para enterarse a su manera de cómo era aquello. Uno palpó la trompa; otro, su interminable costado; otro, llegó hasta las orejas; y uno, incluso, pudo subir y pasearse sobre su lomo. Después vinieron las descripciones, todas muy dispares entre sí: Para uno de ellos el elefante era un gran tuvo elástico que ondeaba en el aire. Para el siguiente, una inmensa pared palpitante y rugosa. Para el tercero, una gran vela carnosa, que azotaba el espacio con gran fuerza. Y el último de los investigadores desmentía a todos diciendo que en realidad se trataba de una montaña en movimiento. Cada uno defendía su verdad con calor y el resto de los aldeanos, todos aquellos que no se acercaron a palpar, se aburrieron con tanta discusión y se fueron a dormir, sin acabar de enterarse de cómo era un elefante. Verdades parciales, verdades momentáneas, verdades a medias. Ojalá el pueblo español recobre la vista antes del 9 de Marzo. Sería éste el mejor regalo de Reyes. César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2007/12/30/espana-y-parabola-del-elefante-41-/ 2007-12-30T13:27:17Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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