domingo, 14 de septiembre de 2014

César latabernadelosmares@yahoo.es ENTRE DOS REFLEXIONES: Secuestro y asesinato de Karl Von Spreti" (20) (Recordando...) A mediodía del 31 de marzo de 1970, el Mercedes blindado en el que se desplazaba el embajador de Alemania en Guatemala, Karl Von Spreti, es interceptado por dos automóviles en la avenida Las Américas, en la ciudad capital, tratándose de un escuadrón de las guerrilleras Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). De los vehículos descendieron cinco individuos armados. El embajador alemán es secuestrado e introducido a la fuerza en uno de los automóviles, que emprende la marcha con rumbo desconocido. El día 1 de abril, por mediación de la Nunciatura, se reciben dos notas idénticas de las FAR, dirigidas al Presidente y al ministro de Relaciones Exteriores, en las cuales la organización guerrillera confirma que Kart Von Spreti se halla en su poder, y exigen la liberación de 15 personas detenidas que, según las notas, están "en peligro de ser asesinadas", que sean puestas bajo la protección de la Embajada de México, para que puedan abandonar el país, exigiendo además el cese de la represión contra el pueblo guatemalteco. Luego, las FAR amplían a 22 el número de personas que deben ser liberadas y agregan como exigencia el pago de 700 mil dólares. Por último, establecen un plazo de 48 horas, a partir del jueves 2 de abril, a las tres de la tarde, para que el Gobierno proceda a cumplir todas estas condiciones. De lo contrario, manifiestan, "(...) procederemos a ajusticiar al autor intelectual y material de la política imperialista", en alusión al diplomático alemán. Mientras esto ocurre, a través de las radioemisoras se pide a los secuestradores que faciliten medicamentos al diplomático, pues padece de los nervios y el corazón. Dada la magnitud de las exigencias de los rebeldes, se reúne el gabinete del Gobierno para discernir si debe ceder ante las exigencias de las FAR y valorar las consecuencias. Algunos ministros proponen establecer el estado de sitio como respuesta a la reincidencia de la guerrilla en este tipo de operaciones de extorsión. En esa misma reunión se les informa que, a excepción de dos de los detenidos cuya liberación exige la guerrilla, los demás han sido procesados o condenados judicialmente, lo cual, a juicio del Gobierno, limita su capacidad de resolución y agrava la disyuntiva: satisfacer las exigencias de los secuestradores, violando la Constitución, o rechazarlas, poniendo en peligro la vida del diplomático. El Gobierno se inclina por esta segunda opción. El 2 de abril el Ejecutivo decide declarar el estado de sitio, por un plazo de 30 días: Refiriéndose a la posición adoptada por el Gobierno de Guatemala, su homólogo alemán, a través del encargado de Negocios, manifiesta: "De ninguna manera estamos de acuerdo con esa decisión" y expresa la "mayor preocupación por la decisión (...) de rechazar la propuesta de los secuestradores. El 3 de abril por la tarde, llega a Guatemala un alto representante del Ministerio de Asuntos Exteriores, enviado por el Gobierno de Alemania. En la misma noche se entrevista con el ministro guatemalteco de Asuntos Exteriores, e insiste en que Guatemala tiene que cumplir con las exigencias de la guerrilla para conseguir la liberación de von Spreti. Sin embargo, la respuesta que recibe es que la legislación guatemalteca no permite la liberación de personas ya condenadas, a pesar de las obligaciones que resultan del Artículo 29 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Por su parte, el Cuerpo Diplomático manifestó su preocupación por la seguridad de sus miembros y la de sus familias, sumándose a aquélla la Nunciatura. El Ejército notificó que se mantenía firme, en apoyo a la decisión del Ejecutivo, "ya que si cede el señor Presidente, se formaría un caos y el pueblo no creería en su capacidad a sólo tres meses para entregar el mandato". El 4 de abril el encargado especial alemán se entrevista con el presidente guatemalteco, y vuelve a exponer cuál es la posición alemana sobre el tema. A la una de la tarde, el canciller alemán, Willy Brandt, quien se encuentraba en visita oficial en El Paso, Estados Unidos, se dirige al pueblo guatemalteco y a los responsables del secuestro para que hagan todo lo posible por alcanzar la liberación del rehén. En el transcurso de la tarde del 5 de abril, el encargado especial y el encargado de negocios entregan dos mensajes al ministro de Asuntos Exteriores, Fuentes Mohr. Un mensaje del canciller alemán Willy Brandt, dirigido al presidente guatemalteco (con el cual no logran establecer comunicación), en el que se apunta: "(...) Desafortunadamente, se acrecienta la impresión de que el ilustre Gobierno de Guatemala no agota todas las posibilidades para conseguir la liberación del embajador". El segundo mensaje del ministro de Asuntos Exteriores es dirigido a su colega guatemalteco y destaca una vez más la obligación del Gobierno guatemalteco, fundada en el derecho internacional, de responder positivamente a las exigencias de la guerrilla. . . . El día 5 de abril, a través de una llamada telefónica, el nuncio apostólico es advertido por los secuestradores de que el plazo se encuentra agotado, debiendo darlo a conocer al Gobierno de Guatemala. Alrededor de las siete y media de la tarde, una voz anónima informa por teléfono a los bomberos voluntarios del hallazgo de un cadáver en las cercanías de San Pedro Ayampuc, a 17 kilómetros de la capital. Poco después, se confirma que se trata del embajador alemán. Los médicos forenses establecen que su muerte ocurrió alrededor de las cinco de la tarde de ese mismo día y que presenta un disparo en la sien derecha. . . . Ninguna circunstancia otorgaba justificación jurídica o ética a este crimen. ¿Qué es lo que debiera haber hecho Alemania? ¿Desencadenar toda una guerra contra el pueblo guatemalteco? Pudo vengarse, hacerlo y acabar físicamente con los culpables por comisión y omisión. Le asistía el Derecho internacional por tratarse de un “Casus belli”. Se había abierto un camino para la Guerra. Las armas, en cambio, callaron. Salvando la disparidad y todas las desemejanzas que ustedes se imaginen, a mí se me ocurre preguntar: ¿No es esto lo que debiera haber hecho también el Sr. Bush, y no hacer caldo gordo con la sangre de tantos y tantos inocentes para, de esta manera cooperar hacia un mundo apaciguado? Lo analizaremos en una próxima colaboración. http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2007/09/20/entre-dos-reflexiones-secuestro-y-asesinato-karl-von-spreti-/ 2007-09-20T17:47:59Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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