domingo, 14 de septiembre de 2014

César latabernadelosmares@yahoo.es SI ARISTÓTELES DIRIGIERA GENERAL MOTORS (19) (“A propósito del Sr. Bush, el Islam y Occidente”) “SI ARISTÓTELES DIRIGIERA GENERAL MOTORS, UN NUEVO ENFOQUE ÉTICO DE LA VIDA EMPRESARIAL” Es el título de un libro escrito por Tom Morris, antiguo profesor de Filosofía en la Universidad de Notre Dame (EE.UU.) y en la actualidad director del "Morris Institute for Human Values", en Carolina del Norte. No vamos a exponer aquí las ideas del libro. Escogeré solamente algunas de las innumerables sentencias que Tom Morris nos va ofreciendo a manera de mojones referenciales: Sentencias que yo considero debieran tener en cuenta los políticos de altos vuelos. Éstas son algunas de las que aparecen en el libro: 1ª.- La belleza tira más que los bueyes ( George Herbert) 2ª.- Un sentimiento de afinidad obra maravillas (David Garrick) 3ª.- Cuando todos pensamos igual, es que entonces nadie piensa (Walter Lippmann) 4º.-Cuanto mayor es el poder, más peligroso es el abuso (Edmund Burke) 5º.- Nadie regresa con buena voluntad al lugar donde le han hecho daño (Fedro) 6ª.- La sinceridad, sin las normas de educación, se convierte en rudeza (Confucio) 7ª.- Si tratamos mal a la gente, ese mal volverá contra nosotros ( Charles Grodin) . . . Tom Morris, con un sentido práctico impresionante, realzado con delicioso sentido del humor, más una portentosa habilidad frente a toda clase de problemas, nos muestra el camino para lograr la excelencia en cualquier empresa, así como alcanzar el éxito y la felicidad personal en los tiempos turbulentos que nos ha tocado vivir. El libro no trata de General Motors como empresa concreta. Utiliza el nombre de esa entidad emblemática a manera de arquetipo o paradigma de organización donde un grupo de personas trabajan juntas, arrojando luz para saber afrontar los problemas en nuestros negocios, en la política y en la vida. Consejos que debieran tener en cuenta esos que se reparten el mundo (los grandes estadistas), dejando a un lado sus carnosos testículos. . . . Mi querido Salvador García Bardón: A propósito de la Estatua de la Libertad y el atentado contra las Torres Gemelas llevado a cabo por terroristas islamistas, me preguntas: “¿No crees tú que el mayor error que ha cometido Bush, al replicar a los islamistas en la misma tesitura religiosa adoptada por ellos, ha sido abusar de la teología, hablando en nombre de ella? Tu pregunta se las trae. Mis conocimientos no llegan a los tuyos. Sólo sé lo mismo que sabe la gente de la calle. Utilizaré el sentido común, en la línea de Tom Morris. Voy a contestar, estableciendo una línea de demarcación entre un antes y el después del Atentado contra las Torres Gemelas. PRIMERO: Antes del atentado: Los acontecimientos demostraron que los Yankis son un Zeus con pies de barro. El 11 de Septiembre de 2.001, caímos en la cuenta de que los EE.UU. de América es un símil de Goliat, aquel gigante filisteo, a quien David mató con su honda, de una pedrada. . . . ¿Qué es lo que falló? ¿Cómo se explica tanta imprevisión? ¿Por qué la política exterior de los americanos genera tanto odio y despierta tanta animadversión y hostilidad? ¿Cuál debiera haber sido la mejor, la más contundente reacción a la vez que la más inteligente y eficaz? Ya en las Anacreónticas se decía que la Naturaleza dio a los caballos pezuñas, a los toros cuernos, a las liebres rapidez, y al hombre le dio el pensamiento. ¿Cómo utilizó el Sr. Bush el “pensar”? ¿Por qué se sirvió más de las pezuñas, las coces y los bombazos que de la razón práctica? ¿Quién tomó, -preguntamos-, no quién ejecutó, las decisiones? Nos consta que muchas veces los jerarcas no son más que marionetas. ¿Saben ustedes que las grandes guerras casi siempre se iniciaron por orden de un lunático al son de sus delirios y desatinos? ¿Dónde están y qué papel desempeñan las ideologías? La ruta la marcan los ideólogos. ¿Se acuerdan de Leónidas Brezhnev cuando ordenó la entrada de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia (1968), en Afganistán (1979) y en Polonia (1981)? El ideólogo que movía los hilos no era sino un ex Director del diario Pravda, entonces miembro del presidium del Soviet Supremo, Mijail Suslov. En España, también Franco tuvo unos cuantos ideólogos. Los dos últimos fueron Adolfo Muñoz Alonso (persona que en algún momento ocupaba a la vez tres asientos en las Cortes) y, el último, Gonzalo Fernández de la Mora, a pesar de ser el autor de “El crepúsculo de las Ideologías”. Por cierto; Gonzalo Fernández de la Mora, igual que Gregorio López Bravo, renunciaron a sus escaños y cargos públicos, el mismo día que en España se aprobó La Constitución. . . . Pues bien: ¿Quiénes fueron los ideólogos del Sr. Bush en esos momentos? Unos cuantos, acaudillados por la actual Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, la que el 11 de Septiembre de 2001 era la Asesora del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional. Y porque merece la pena, vamos a detenernos en el personaje: Condoleezza Rice es hoy la mujer con más poder en la tierra. Y una de las cabezas mejor amuebladas. Estudió y es doctora por las universidades de Alabama, Denver y Notre Dame. Ha sido catedrática de Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford, donde además de funcionaria académica, fue jefa y responsable del inmenso presupuesto de esa prestigiosa Universidad. Concoleezza Rice, además de ser una excelente pianista, ha sido asesora internacional y miembro de muchos comités directivos de grandes empresas, como J.P. Morgan, Hewlett Packard, Carnegie Endowment for Internacional Peace, etc. etc., así como Directora de Alto Nivel del Consejo Nacional de Seguridad para Asuntos Soviéticos y de Europa Oriental. Me he extendido en ofrecer su biografía, su perfil académico y político, para que ustedes juzguen como siendo garante de la Seguridad Nacional, con los imponentes medios a su disposición, aquella mañana del 11 de Septiembre de 2001 aconteció lo que todos ustedes conocen: Un puñado de moros, medio adiestrados en una escuela barata de pilotos, a la vista de todo el mundo, aquella mañana, la luz del día, sin que las alarmas ni los controles descubriesen algo, ante asombro, la estupefacción y el aturdimiento de todos los espectadores, abatieron las dos torres más emblemáticas en el corazón mismo del imperio; estrellaron otra nave contra el Pentágono, más un cuarto avión que no alcanzó su objetivo debido tal vez a la desesperada respuesta, al desbarajuste originado en la cabina de pilotos y, por qué no, al arrojo de los consternados pasajeros. Y todo esto así por las buenas, sin que a nadie se le cayese el pelo. . . . (Mañana, Segunda Parte: ¿Casus belli? Reacción brutal, desproporcionada y torpe. ¿Qué se debiera haber hecho? http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2007/09/19/si-aristoteles-dirigiera-general-motors-19-/ 2007-09-19T13:27:41Z

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