martes, 16 de septiembre de 2014

SI TODO CARECIERA DE SENTIDO, NO PODRÍAMOS VIVIR...


SI TODO CARECIERA DE SENTIDO, NO PODRÍAMOS VIVIR.
… MAS, A VECES, EL SENTIDO DE LA HISTORIA SE NOS OFRECE COMO UN PROBLEMA SIN RESPUESTA. ¿DÓNDE SE ENCUENTRA DIOS? ========================================= Todo el mundo sabe que si los caballos fueran capaces de ponerle figura a su Dios, lo imaginarían en forma de Gran Jinete. Y yo me pregunto: ¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Dónde se encuentra? ¿A qué se dedica, qué hace ESE GRAN JINETE DE NUESTRO UNIVERSO? Preguntas que lanzamos sobre el sentido de la Historia. Creer en el sentido de la Historia, de alguna manera, significa esperanza en la paz, en la libertad y en la justicia. Esperanza que vemos repetidamente amenazada, porque el futuro sigue casi siempre encontrándose con el futuro. Más aún…, Cada progreso de la civilización encierra en sí un retroceso. Todo paso hacia la paz y la justicia lleva en sí la semilla de nuevos desórdenes. El mundo está dejando de experimentarse como cosmos, como armonía y orden preestablecidos. El orden del mundo se nos está desplomando y el hombre, al no encontrar su apoyo en él, ha de buscar el apoyo y la certeza en sí mismo. La Historia no sigue una leyes necesarias, sino que es realizada por hombres libres. La historia no siempre es progreso hacia adelante, hacia algo mejor. Las injusticias, la maldad, odio y sufrimiento siempre han puesto y siguen poniendo en cuestión el sentido de la historia, la fe en su Dios. Dicen algunos: “Cada acto de vida es afirmar que la vida tiene un sentido”. De acuerdo, pero… Cuando los hombres, algunos señores obispos o la misma Iglesia de Cristo nos desilusionan, entonces percibimos y experimentamos la ausencia de sentido. Nuestra libertad tropieza con un límite moral. Nuestras conciencias se revuelven, se niegan ante pretensiones absolutas y sin sentido. ¿Y por qué…? Porque la Historia no es sólo un escenario, un medio exterior en el que Dios se nos da, como si Él fuera en sí mismo suprahistórico. La Historia tiene que significar algo para Dios y ser algo en Él. Dios no es solamente un “todo-poder” sobre la Historia. Dios tiene que ser también un “todo-sufrimiento” en ella. Dios ha de ser el oprimido en los oprimidos y el despreciado entre los despreciados. El señorío de Dios debiera hacerse valer también históricamente, para que haya hombres que se tomen en serio la relacion y compromiso con la historia de los demás. … … … Por desgracia, la tradición teológica tan sólo nos ofrece el “ser-en-sí” de Dios. En muy pocas ocasiones se pregunta lo que Dios significa para nosotros. Y si hoy nos encontramos en un mundo sin Dios, en gran parte la culpa la tiene esa teología que siempre nos ha venido proclamando a un Dios sin mundo. Y entonces yo pienso en la necesidad de una futura teología donde todavía hay muchas cosas por hacer. Una teología que, olvidando las formas abstractas de Dios, intente mostrarnos no el “ser-en-sí” de Dios, sino su “ser-ahí”. Mejor dicho, su “ser-aquí-y-ahora”. Necesitamos que nos hablen de Dios histórica y mundanamente. Ante esta necesidad… El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época. Se echa de menos la palabra “mística. Estamos necesitando que se nos enseñe una Fé menos cerebral, no tan abstracta y dogmática. Una Fé que se dirija al corazón de los hombres y también al cuerpo, no sólo al alma. ¿Alguna vez el Papa se ha preguntado por qué muchísimos cristianos se están volviendo hacia las religiones asiáticas, hacia las sectas, la “New-age”, las iglesias evangélicas, el ocultismo, etc.? Porque van buscando en otra parte el alimento que no encuentran en su casa. Aquella fe cristiana que en otros tiempos otorgaba sentido a la vida de la gente, resulta para ellos hoy un enigma o simples restos de un pasado acabado. En cuanto a lo moral y ético, aquellos dictámenes del Magisterio (repetidos hasta la saciedad) sobre el matrimonio, la contracepción, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio de los sacerdotes, los divorciados vueltos a casar, etcétera, ya no afectan a nadie. Sólo producen dejadez e indiferencia. La Iglesia católica, que fue la gran educadora de Europa durante siglos, parece olvidar que esta Europa ha llegado a la madurez. Europa es adulta; no quiere ser tratada como menor de edad. El estilo paternalista de una Iglesia "Mater et Magistra" ya no sirve hoy. Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa. Naciones tan católicas como Francia, "primogénita de la Iglesia " o el Canadá francés ultra católico, han dado un giro de 180º. Están cayendo en el ateísmo, el anticlericalismo, el agnosticismo y la indiferencia. Y podemos observar que, cuanto más dominado y protegido por la Iglesia ha estado un pueblo en el pasado, más fuerte es la reacción contra ella. La Iglesia necesita entrar en el sentido de la Historia: En la Modernidad irreversible, olvidando Trento y el Vaticano I. Necesitamos una Fe que signifique algo para nosotros; que dé sentido a nuestra existencia; que no sea un insignificante adorno, una superestructura inútil. De Obispos como el jesuíta monseñor Camino que, en lugar de revitalizar la mística y los sacramentos, no consiguen más que espantar a las conciencias, líbrenos Dios. ¡Dios mío! César R. Docampo
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/03/12/si-todo-careciera-sentido-podriamos-vivir-/ 2010-03-12T08:17:44Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

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