lunes, 15 de septiembre de 2014

LOS JODIDOS EUCALIPTOS...


LOS JODIDOS EUCALIPTOS...
... Y EL LIBRO DE RECLAMACIONES. ========================= Es, con ésta, la segunda o tercera intentona porfiando en lo mismo; la presencia SI/NO de los eucaliptos delante del Ambulatorio de CAMPILLOS (Málaga). Desde aquella fe pitagórica sobre la irrealidad del mundo sensible, quiero decir: Con la atención debida he ido leyendo las intervenciones de “Campillerita”, PacoGuerrero, “CAMPERO”, “ilovepelo”, “amilcarbarca”, ecologistas, “pseudoecologistas” y demás foreros de Campillos.net, todos buenos amigos y bien allegados en vuestra labranza y fresca inteligencia, suponiendo que el periodismo ha de ser siempre una cultura inconformista; dando y, a su vez, exigiendo más de lo que se tiene. Siempre "habemos" alguien que vemos duendes o espíritus en la tierra, nereidas en el agua, sílfides en el aire, dríadas en el bosque y hasta salamandras en el fuego. Siempre habrá alguien que se ría de ti, que te insulte y te diga de todo. Pero. ¡oye! A lo mejor el equivocado soy yo y no él. Y pudiera ser cierto, porque el universo -dicen los entendidos- es un maravilloso holograma (el todo está en cada una de sus partes, lo que está arriba está también abajo). Así lo afirma “El Kybalión”, el más antiguo de todos los libros. Y así lo confirman los postulados de la geometría fractal. El eucalipto es saludable y es peligroso a la vez. Quiero decir que siempre tendrá encandilados admiradores y detractores maldicientes. En mi tierra Galicia donde prevalece el minifundio, si alguien planta un eucalipto a la vera de tus lindes, lo llevamos al juzgado. El eucalipto, por el volumen de agua que necesita para, en muy poco tiempo, crear tan importantes cantidades de biomasa, esquilma cuanto se dé a su alrededor. Puedo citaros dos ejemplos, entre otros muchos, en los alrededores de Campillos. PRIMERO: Por la carretera de Gobantes, a partir del Colegio San José, podréis fijaros en cómo las dos líneas de eucaliptos, una a cada lado de la carretera, marcan en paralelo la línea de degradación de los sembrados. SEGUNDO: Yendo hacia la estación, a mano derecha, podeís ver la finca de D. Diego Mudarra: algún olivo, algún árbol frutal y unos cuantos eucaliptos. Resultado: secadez y aburrimiento en toda la floración. Debido a este poder destructivo, el eucalipto se ha usado para resecar humedales donde habitan los mosquitos “anopheles” transmisores del paludismo o malaria. Quizás ésa pudiera haber sido la pretensión de quienes, en su tiempo, los sembraron a la salida de Campillos hacia Teba. ¿No iba por allí antes el arroyo del Rincón? Yo estudié Filosofía Pura en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Pontificia de Comillas. Desde Galicia, íbamos en tren hasta Palencia. Allí hacíamos trasbordo subiéndonos al expreso Madrid-Santander, y nos bajábamos en Torrelavega, donde los autobuses de la Universidad nos recogían. Por aquel entonces había en Torrelavega unas cuantas empresas, todas altamente contaminantes. La “Solvay” (que producía sosa, con sus peligrosísimas emisiones de mercurio) y La “Sniace”, fábrica papelera. Su materia prima era el eucalipto. Y así Cantabria era un fanal de bosques de eucaliptos. En uno de sus municipios, en “Viérnoles”, se encontraba el eucalipto más grande de España, con 50 metros de altura y un tronco de más de 9 metros de circunferencia. Y por Torrelavega discurría una frase que decía: “Muchas fábricas, poca salud”. La gente se moría muy joven. De cáncer o los jodidos pulmones. Cuando el curso pasado, estando en Campillos, observé que habían colocado bancos debajo de los eucaliptos en Familia Pascual Duarte, me preguntaba: ¿No tiene nada que decir el concejal de Medio ambiente? Eso que llaman “sistemas de autorregulación exigibles”, no se cumplían. Y si el Ayuntamiento actual ha tomado la decisión de arrancar esos eucaliptos, yo aplaudo esa decisión, pues estoy totalmente de acuerdo con las tesis de CAMPERO. No así con los que opinan de otra manera, y menos aún con la forma tan mazorral y charra a la hora de discrepar. Les invito a que prueben: Siéntense a charlar (o dormir la siesta) a la sombra de los eucaliptos. Y, otro día, hagan lo mismo a la sombra de los pinos. Luego, hablaríamos: En el primer caso los síntomas serán de cansancio y deterioro. En el segundo, recuperación de vigor, optimismo y juventud; eso que los árabes llaman “pozo del agua de la vida”. Así como cuando aquel conquistador español Juan Ponce de León partió en busca de la isla de Bimini, supuestamente el lugar donde se encontraban las fuentes de la eterna juventud. Si quieren mantenerse jóvenes pongan un pino o un olivo ante la puerta de sus casas y veréis cómo la ninfa Juventus os devolverá la juventud. El eucalipto para los enemigos de Matusalén, el mayor de todos los tatarabuelos. César R. Docampo
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2009/07/24/los-jodidos-eucaliptos-/ 2009-07-24T19:34:45Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

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