lunes, 15 de septiembre de 2014

EDUCAR PARA EL FUTURO.


EDUCAR PARA EL FUTURO.
.
Quiero sumarme a lo escrito por “Cruzblanca” y “Eremita”, en referencia a los problemas de la educación. Quiero centrar el énfasis en lo que nunca -pienso yo- debieran olvidar los políticos, programadores y docentes: El futuro. El mañana y pasado mañana. Cualquier especulación sobre el futuro, desde las figuras literarias de Julio Verne y Edward Bellamy, a los escritos filosóficos y humanistas de Jacob Burckhardt, Toynbee o Sorokin, resulta ser una tarea fascinante y, al mismo tiempo, obligada para quienes deben encarar una revolución profunda en el ámbito de la educación. Aparte de cualquier metáfora heurística, este tipo de especulaciones puede sugerirnos importantes modelos para el futuro, sin limitarnos a un punto de vista estrecho o demasiado rígido. Y no sólo porque haya que tener en cuenta las demandas de la sociedad. Quienes están más orientados a la herencia cultural confían, a menudo, excesivamente, en la continuidad histórica y en la inercia de los viejos métodos educativos. El problema naturalmente reside en delimitar lo que cambia de lo que continúa, y en saber discernir lo que hay de continuo en los cambios mismos, para acertar en esa tarea educativa innovadora para los próximos años. Por supuesto que la cultura española ha de ser cada vez más empírica, más laica, más pragmática, más hedonista. Y esto debido a la creciente opulencia (renta per cápita), a la institucionalización del ocio y a un descenso en la importancia conferida a las ocupaciones primarias. España va hacia una cultura de élites burguesas, burocráticas y democráticas, en la que (sin pretender un ataque contra la ciudadela de los privilegios masculinos), la mujer ha de alcanzar una equiparación legal frente al hombre, sin discriminaciones que todavía existen. España ya está conquistando un modelo de hombre que rompe con la tabla axiológica de otras etapas históricas. Nuestros jóvenes luchan por definir e imponer nuevos modos de conducta que sean de verdad importantes para su vida. A los mayores sólo nos queda ponernos a su lado. Y ayudarlos, porque no se trata de los jóvenes, sino de “nuestros” jóvenes, los futuros rectores de nuestra sociedad. A mi mente acude la afirmación de aquel filósofo español, José Gaos. Afirma Gaos que hay dos exclusivas del hombre: La mano y el tiempo. La mano es diálogo y generosidad. ¿Y el tiempo? El ritmo histórico nos sitúa en un tiempo nuestro. ¿Cuál es el tiempo nuestro? No es otro que el futuro del hombre. Debemos insertarnos en ese futuro para acertar a dominarlo. Hacia el futuro deberán apuntar todos los métodos pedagógicos. Y si no lo hiciéramos así, estaríamos olvidando que el mañana será el ayer, y nuestros hijos y alumnos correrían el peligro de convertirse en seres extraños en el mundo que les espera. Nuestros hijos no son seres clavados en la infancia o en la juventud. Son seres en evolución, que solicitan saber, comprender y ser adultos. Ante esta realidad, me atrevo a decir dos cosas: PRIMERA: Ante esta realidad demandada, la educación nunca ha de ser un sistema rígido de verdades y valores depositados en los viejos libros. SEGUNDA: Hay que derivar más dinero para EDUCACIÓN. Además de autopistas, AVES, fragatas, campos de golf, y demás artilugios, hace falta más dinero para EDUCACIÓN. Que futbolistas en suelo español sean los mejor pagados del mundo, mientras nuestros profesores ganen la mitad que los del resto de Europa, mal asunto. Yo no me explico el escándalo en los sueldos de algunos jugadores. Sí, me lo explico. ¿Esos sueldazos de escándalo acaso tienen algo que ver con asuntos de blanqueo de dinero? Una mafia que debiera estar perseguida. Y más cosas. Cuando Teresa Fdz. De la Vega, en los veranos viaja al extranjero a soltar millones. ¿A dónde van a parar esos millones? Pondré un solo ejemplo: España sustenta económicamente a una asociación de homosexuales de Zimbabue (la versión africana del totalitarismo sin ley). Y, mientras tanto, no hay dinero para inhibidores ni para puertas blindadas en los cuarteles de la Guardia Civil del país vasco. ¿Significa esto que nuestra clase política está esclerotizada, o es olvidadiza y desleal? Significa que no sabe; que está mal educada. ¡”Delenda est”, la mala educación!. César R. Docampo
http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2009/08/18/educar-futuro-/ 2009-08-18T10:46:42Z
César latabernadelosmares@yahoo.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario