domingo, 21 de septiembre de 2014

LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS...


LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS... ... EN ARCHIDONA (Málaga) ================= "Era alcaide de Archidona el altivo y valeroso caudillo Ibrahim; digno de los más bravos adalides cristianos, aguerría constantemente á sus soldados llevando a cabo ó rechazando algaradas; apenas le brindaba la casualidad un favorable resultado, caía desde su alcaidía sobre las tierras cristianas, como el alcón sobre su presa desde las nubes, ó iba á derramar su sangre en cuanto los audaces fronteros se presentaban en su territorio; tipo lleno de grandeza y valor le respetaban los granadinos, le temblaban los cristianos y le adoraban los archidoníes, que simbolizaban en su persona la seguridad de su villa. Según la tradición, tenía Ibrahim una hija cuya belleza escedía á toda ponderación; nobles señores granadíes, bravos mancebos malagueños, opulentos magnates de Archidona, esclavizados por sus encantos, pretendían hacerla su esposa; pero ni las enamoradas atenciones de sus apasionados, ni las regaladas músicas bajo sus agimeces, conmovían el corazón de la noble doncella que se mostraba insensible á ruegos y quejas, á proezas y galanterías. Y era que bajo aquella aparente frialdad, en aquel corazón que se mostraba inflexible é indiferente, existía una pasión profunda: un apuesto y valeroso magnate granadino había conseguido interesar á la hermosa dama, hacerse dueño de su corazón, y venciendo todos los obstáculos que la rodeaban anudar con ella relaciones amorosas. Pero un día, el walí de Archidona manifestó á su hija que uno de sus amigos, cuyas cuantiosas riquezas corrían parejas con sus años, la había pedido por esposa, y que él se la había concedido, señalando entre ambos la época del desposorio: otra muger que la hija de Ibrahim al recibir esta noticia hubiera buscado consuelo á su dicha en las lágrimas; pero en el espíritu de aquella dama había una centella de la varonil entereza de su padre; terminada la plática con este, corre á sus estancias y envía un mensajero á su amante, indicándole que si no quería verla esposa de su viejo pretendiente, la arrebatara de entre otras muchas doncellas que con ella habían de ir á solazarse cierto día en una fuente á la bajada de la villa. El día designado, algunas jóvenes de Archidona se entretenían en juegos y danzas en los alrededores de aquella fuente; la alegría y el placer animaba todos los semblantes, y los dichos agudos o burlescos escitaban sus carcajadas, que cesaron á la llegada de un gallardo moro caballero en un fogoso alazán. Alborotáronse las damas, rebozáronse, y el ginete en vez de pasar de largo, rudo y descortés hizo saltar á su cabalgadura en un barrizal que formaba el desaguadero de la fuente, con la intención de salpicar de lodo á aquella alegre concurrencia: las jóvenes huyeron en todas direcciones y cuando se recobraron del susto, vieron á su compañera, la hija de Ibrahim, que colocada en el arzón del corcel que montaba el alarbe, desaparecía con él en la llanura. Rápida, como siempre lo es la noticia de una desdicha, llegó á oídos de Ibrahim la del rapto de su hija: sus deudos y servidores al verle saltar sobre su caballo y bajar á galope tendido hacia la vega, le siguieron apresuradamente: los caballos del alcaide y de sus amigos devoraban el espacio como si sintieran la indignación y el corage que animaban á sus ginetes; al fin distinguieron al atrevido raptor que galopaba con su presa cerca de la encumbrada peña. Al descubrir á sus persiguidores y al ver que iban á darle alcance, el enamorado doncel subió á la cúspide del peñasco dispuesto á vender cara su vida; la joven, valerosa y amante, permaneció junto á él en aquellos angustiosos momentos. Cuando el alcaide de Archidona, comprendió que su hija se separaba de él voluntariamente, su desesperación no tuvo límites; una mancha indeleble caía sobre su honrado nombre; aquella hija, objeto de su amor y de su orgullo, oscurecía todas sus hazañas con su livianidad y desemboltura; entónces se precipitó con su gente á la subida de la peña: la hija de Ibrahim comprendió que había llegado la última hora de su amante, que nada podría detener el brazo irritado de su padre, que había de ver rodar á sus plantas aquella cabeza querida, objeto de su amor y de su adoración, y loca, desesperada, abrazóse con el granadino precipitándose con él desde lo alto del peñasco”. (“Historia de Málaga y su provincia” por F. Guillén Robles. Málaga, 1874) -------------------------------------------- Pulsen sobre cualquier de las imágenes y obtendrán información exhaustiva sobre cada una de ellas: http://www.google.es/images?rlz=1R0GPMD_es&hl=es&source=imghp&biw=1280&bih=843&q=La+Pe%C3%B1a+de+los+enamorados+de+Archidona&btnG=Buscar+im%C3%A1genes&gbv=2&aq=f&aqi=&aql=&oq= http://docs.google.c om/viewer?url=http://www.campillos.net/public/File/2011/Archidona%20SUR.pdf ... ... ... César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2011/03/09/la-pena-enamorados-/ 2011-03-09T22:36:25Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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