martes, 23 de septiembre de 2014

KAGEMUSHA, LA SOMBRA DEL GUERRERO.


"KAGEMUSHA": LA SOMBRA DEL GUERRERO.
Rosario Porto, "destrozada" porque le habían matado a su hija, entre sollozos, dijo: "Además de por asesina, me toman por tonta".
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Como por ahí no vamos bien, quiero adentrarme en el misterio de la muerte de su hija Asunta Yong-Fang Basterra Porto, con tres citas disonantes; además de asomarles a "Kagemusha", película japonesa de Akira Kurosawa.
CITAS DISONANTES:
1ª.- "Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer..., mientras no la ame". (escribía Oscar Wilde).
2ª.- "La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria" (decía Edwige Feuillère, una actriz francesa)
3ª.- (Porque hace unos días celebrábamos "El Día Mundial de la Alegría"), a pesar de que don Manuel Machado escribió: "La Alegría... es tener salud y la mollera vacía". ... ... ...
VIVIMOS LA VIDA CON EXCESIVOS ACORDES DE TRAGEDIA.
La tragedia es tan vieja como el hombre. Un ejemplo: Caín mató a su hermano Abel, imbécilmente.
"La Orestíada, "Prometeo encadenado" y "Las suplicantes", son tres obras de Esquilo. Las tres son una puesta en escena de la tragedia griega. Pretenden ofrecernos el aparente desorden de los acontecimientos humanos, debido al cual, las Moiras parecen herir también a los seres inocentes, creando así la necesidad de encerrar dentro de sus justos límites a los inmoderados deseos humanos, y así alejar al hombre de cualquier brutalidad, exceso o delito. Como así ha sido el caso de la niña Asunta Yong-Fang Basterra Porto, acontecido hace unos días en Santiago de Compostela.
Como es el caso de los más de 200 muertos, más otros 200 de mujeres y niños que aún siguen en el fondo del mar, en las aguas de Lampedusa, con dolor y asombro por la indiferencia de las autoridades tanto italianas como europeas. Lo cual nos obliga a seguir hablando de la Muerte.
Y permítanme, por vergüenza, que desarrolle mis reflexiones desde una perspectiva entre la estética y el sarcasmo. Porque la niña mártir había nacido en Oriente, lo intentaré partiendo de una película japonesa exhibida en el Festival de Venecia de 1951: KAGEMUSHA: LA SOMBRA DEL GUERRERO.
En el universo oriental japonés, "Kagemusha" significa algo así como "representación o ceremonia de prolongación de la Vida". O también: "Sagrada pantomima con el fin de exorcizar la muerte". Exorcizar la muerte de la niña Asunta Yong-Fang Basterra es, en estos días, el teatro-paisaje criminal que campa en Santiago de Compostela.
Se trata de reconstruir unos hechos criminales, volviendo a la vida lo que ya está muerto. Kagemusha, en cuanto dolor de una representación, como si fuera la prolongación de la vida, es una película con la que su director, Akira Kurosawa, pretende algo inaudito: Volver la mirada en busca de la sombra de un ser muerto.
Kagemusa es un film de tema histórico. ¿Sabían ustedes que aquello que no acontece nunca, acontece siempre y en cada instante, y no sólo en nuestros recuerdos?
Desde Esquilo, Sófocles y Eurípides; pasando por Shakespeare y Marlowe, incluyendo a nuestro Calderón de la Barca..., todos ellos, escrutando en la tragedia, pretendían enaltecer el equilibrio de la belleza de lo humano. De tal manera que, lo más trágico que pudiera acontecer es que sean los muertos quienes legitimen la existencia de los vivos. Entre ambos momentos, desde aquellos que viven en las megalópolis hasta los muy dignos habitantes de las aldeas (sobrellevando el infortunio, la soledad y la vejez), todos viven, aman, luchan y mueren. Y a ese generoso aliento épico que va recorriendo toda su vida, sólo se le conquista con coraje.
En todas las tragedias subyace un elemento fundamentalmente épico, de carácter nacional. Es la voluntad colectiva de los pueblos, el apego a mi tierra como espacio propio, como regazo materno, como límite conocido, escenario para vivir y (al final de nuestros días) custodio de la muerte.
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Akira Kurosawa - Ran / Kagemusha Assamblage: ... ... ...
Esta película hizo volver la mirada de los críticos, primero, y luego la de un público más vasto hacia el oriente. Se trata de un film "gidai-geki".
Nota: En todo el cine japonés de Kurosawa la historia tiene muchísima importancia. Si nos asomamos al cine japonés, nos daremos cuenta de que está presidido por una expecie de "taxonomía" cinematográfica encargada de trazar una línea divisoria entre...: a) Los "gendai-jeki", films de tema contemporáneo, y b) Los "gidai-geki", films de tema histórico. Akira Kurosawa pertenece al segundo grupo.
"Kagemusha" transcurre en el siglo XVI, época preferida por Kurosawa. Es el período de las guerras civiles entre los "Shogún" (señores feudales) por el dominio de Kioto, la antigua capital del Imperio; época previa al largo dominio de los Tokugawas que presedirán la vida del Japón hasta el siglo XIX. Shingen Takeda, el "Shogún", jefe del clan más poderoso, es herido y muere en combate, cuando se halla casi a las puertas de la capital del Imperio. Como voluntad final, pide a sus nobles que oculten su muerte por tres años. Es la única forma de evitar la disgregación del clan y la derrota a manos de sus enemigos. Así lo hacen y recurren a un ladrón condenado a muerte, cuyo admirable parecido con el Shogún, le salva la vida, asumiendo la tarea de ser su doble.
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Quien (o quienes) hayan dado muerte a la niña de doce años Asunta, en estos instantes se experimentarán viviendo una vida ajena, con más fuerza que su propia vida. Ella o ellos son la sombra, el desgarramiento, la representación divinizante de alguien que ya no existe aquí. Ella, o ellos, son el doble de un muerto que les permite mantener su propia vida. Cuando, ser el doble de un muerto, es asumir una sola vida: la del muerto.
"Kagemusha" es un film de épica estilizada y exquisita tanto por la utilización de los colores (una rica gama de rosa-violeta-rojos), como por el intenso fulgor de los brillos en las secuencias oníricas del doble, o por la armonía y embeleso de los movimientos humanos, enraizada en la tradición del Teatro No. La secuencia nocturna en la cual el doble debe asumir la conducción de la batalla, es uno de los más hermosos momentos de la película. Las figuras se adelantan y se retrasan, ocupan sus lugares y sus posturas y vuelven a desplazarse según la presencia y proximidad del enemigo lo indiquen. Algunos mueren en esa postura, cubriendo con sus cuerpos al señor Shingen Takeda. Caerán también los que saben que no protegen a su señor sino a su doble, pero aún así, participan del movimiento y de la representación. El doble, desde su legítima angustia y horror, los verá caer a sus pies y se dispondrá a asumir su rol en toda la profundidad que le exige el sacrificio ajeno: Asumir hasta sus últimas consecuencias la ceremonia de gestos, actitudes y tiempos que hacen del vasallo, un señor. Y, del muerto, un ser eternamente vivo. En la otra Vida. Pero también en ésta.
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¿Quién o quienes asesinaron a una niña de 12 años? ¿Rosario Porto, Alfonso Basterra, o un tercero por el momento desconocido? Yo creo que ninguno de los tres. A esa niña de 12 años, Asunta Yong-Fang Basterra Porto, la hemos asesinado entre todos. Todos somos responsables o culpables de las maneras en que se mueve este mundo. Esta sucia-cruel-despiadada-salvaje-fiera-violenta y sanguinaria sociedad. En la película "Kagemusha", sólo un animal, ajeno a los códigos (el caballo del Shogún, en un guiño trágico-cómico de la historia) descubre la verdadera identidad. Y, privado de su función de representar al muerto, arrojado del palacio, el doble vaga viviendo una vida que ya no es la suya hasta que, en la secuencia final, apesadumbrado y absorto ante la derrota del que fuera "su" ejército, encara la muerte como lo hubiera hecho el hombre al que suplantó. Y, agonizando, se arroja a las aguas del lago donde reposan los restos de su identidad perdida.
César R. Docampo
































http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2013/10/06/-kagemusha-sombra-del-guerrero-/ 2013-10-06T17:32:06Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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