martes, 16 de septiembre de 2014

HIROSHIMA MON AMOUR


"HIROSHIMA, MON AMOUR"... .. es una película de Alain Resnais, sobre el guión de Marguerite Duras, producida en 1959 (bajo los auspicios de Naciones Unidas) con el fin de "vivenciar" una historia de AMOR en el lugar mismo de un infame holocausto. =================== Sabemos que aquel 6 de Agosto de 1945, el cielo de Hiroshima (convertida en un gran centro militar en la isla japonesa de Honshu) se oscureció, tembló la tierra y al instante los muertos eran 150.000 personas. Tres días después Estados Unidos bombardeaba Nagasaki: 80.000 muertos. La bomba atómica utilizada en Hiroshima era de plutonio; la enviada contra Nagasaki, de uranio. Y todo esto por qué…? En septiembre de 1939 Adolf Hitler había convocado a sus generales y les había dicho: “Señores, cuando se empieza una guerra, lo que importa no es El Derecho, sino la Victoria”. Alemania estaba a punto de conseguir la bomba atómica. Era un secreto. Pero el espionaje americano, sirviéndose de una hetaira guapísima para que hiciese el amor con un coronel de las SS, en una sola noche consiguió arrancarle un secreto: Dónde (en qué lugar de una selva) Alemania estaba a punto de conseguir la primera bomba atómica; por dónde y cómo entraba hasta allí el Deuterio, necesario para obtener el Uranio 235 del 238. Lograda dicha información a lo largo de una noche de orgía y placer, el espionaje americano consiguió llegar hasta allí, neutralizar obstáculos, entrar en la fábrica por un espacio entre los cables de alta tensión, romper las botellas de Deuterio y llevarse toda la información relativa a la confección de la bomba. La construcción de las bombas atómicas fue ordenada por el presidente Roosevelt , de Estados Unidos, el 9 de octubre de 1939, dentro de un programa atómico, conocido como “Proyecto Manhattan” a cuyo desarrollo se sumaron posteriormente el Reino Unido y Canadá. Trasladados a Nuevo México, en una ciudad subterránea, bajo la dirección del científico Robert Oppenheimer, miles de investigadores se abocaron a la construcción de dos bombas atómicas; una de uranio y la otra de plutonio. … … … Estados Unidos ingresó en la contienda mundial el 7 de diciembre de 1941, después de (SIN DECLARACIÓN DE GUERRA) haber sufrido el bombardeo japonés de su base naval de Pearl Harbor. … … … -La rendición alemana se produjo el 7 de mayo de 1945. -Japón se resistía a dar por perdida la guerra. -El presidente norteamericano Truman convocó inmediatamente la conferencia de Postdam. Y, habiendo fracasado el pedido de rendición incondicional de Japón, decidió utilizar esa nueva arma letal para terminar definitivamente con el conflicto. … … … El día 25 de Julio de 1945 (derrotada Alemania), los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y China enviaron un mensaje por radio al Japón, incitándolo a rendirse. El 27 del mismo mes se reunió el gabinete japonés para deliberar sobre la nota recibida la víspera. La mayoría de los ministros se inclinaron por la paz, pero estimaron que necesitaban algún tiempo para hacer dos cosas antes de tomar la decisión de rendirse: 1ª. Persuadir a los obstinados generales de que abandonaran la lucha. Y 2ª. Predisponer al pueblo nipón para la noticia de la derrota. El Ministerio japonés anunció que se había recibido un ofrecimiento de paz, pero que el Consejo no podía hacer aún comentarios. En este manifiesto aparecía la palabra “Mokusatsu”. Término o palabra que en Japón posee dos significaciones no coincidentes. “MOKUSATSU” significaba “Abstenerse de comentarios”, “guardar reserva”, pero también equivalía a “no hacer caso”, “pasar por alto e ignorar”. La mayoría de los japoneses que leyeron “Mokusatsu” en los periódicos entendieron la acepción que el gobierno daba a la palabra. Pero hubo una persona que la tergiversó. Fue el hombre que preparó una emisión de radio en inglés con las noticias de última hora. Dijo -en inglés- que el gabinete japonés había resuelto “no hacer caso” de la oferta de paz. El 28 de Julio la prensa americana pregonaba que el Japón “no hacía caso” de la proposición del cese de hostilidades. Y el 6 de Agosto de 1945, el presidente de los Estados Unidos Truman proclamó que los japoneses rechazaban la propuesta de paz y que había ordenado el lanzamiento de una bomba atómica en Hiroshima. Dicen los historiadores que nunca hubiera caído la bomba sobre la infeliz ciudad si la palabra “mokusatsu” se hubiera traducido, al pasarlo al inglés, por “Guardar reserva” (= ”lo consideraremos”, “dénnos un tiempo”), en vez de “No hacer caso” (= “lo recazamos”). Una mejor elección de las palabras hubiera evitado el desastre por el que perecieron incontables personas inocentes. Sin embargo, la pregunta del millón podría ser ésta: Haber bombardeado Japón, ¿fue un mal o fue un bien para la Humanidad, no sólo para Japón? La bomba atómica causó más de doscientos mil muertos, pero acabó con la Guerra en el Pacífico y puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Y yo todavía recuerdo que, siendo un niño, desde nuestra finca a 3 kilómetros de la ciudad de Auria, sentíamos el alborozo metálico (solemne, "agarimoso" y triunfante ) de todas las campanas de todas las iglesias de la ciudad. Hace de esto sesenta y cinco años, el 6 de Agosto de 1945. … … … Si tuviéramos la paciencia para descomponer y estudiar plano por plano “HIROSHIMA, MON AMOUR”, y recorrer luego el guión técnico, nos encontraríamos con dos personalidades (Alain Resnais y Marguerite Duras) fundidas en un rotundo guión al estilo René Clair, y observaríamos una notoria determinación por separar la imagen de la palabra. “Hiroshima” renuncia a ser un film explícitamente admonitorio. No se trata de asumir un condición vagamente común (ni para la inocencia ni para las culpas), en una Humanidad esencialmente culpable o esencialmente inocente. Que viene a ser lo mismo. Ni en una de las mitades de una humanidad dividida en jueces y reos. Sólo apunta hacia la presencia de acciones y existencias que se nos proponen como ejemplares. Después de haber visto “Hiroshima, mon amour”, podemos decir que hemos visto el invisible estuario en delta del río Oka, no el agua turbia de los malecones ni el hacinamiento de peces impuros, listos para regresar al mar. Hemos visto mil soles sobre la plaza de la Paz, artificiales e insufribles como la mirada de Dios, pero no el desnudo monumento que en ella se levanta, banal y sobrio al sol familiar de un día cualquiera. Hemos visto cómo los años carcomían un recuerdo, no los campos del verano, ni la granja arruinada, ni el duro suelo amable, ni el capote militar que encubría torpemente los lejanos amores. Cada imagen y cada palabra se destruyen entre sí. Alain Resnais parece poseído de una demente vehemencia aniquiladora cuando establece esa conjunción de fotografía, música y literatura cuya mutua coherencia se disuelve ante el imperio de una realidad más exigente. Porque sí… Al final, nada queda de cada plano, de cada secuencia de "Hiroshima, mon amour". Nada, a excepción de ese filme secreto que cada espectador debe reconstruir dentro de sí mismo. Comenzando por las Personas y los Estados importantes: Pongan ustedes sobre mi mesa el vino y el pan nuestro de cada día. No manteles de luto y tercippelo. No espadas ni fusiles ni bombas de racimo. Quiero ser mi jardinero de cristal... como recuerdo de los últimos sesenta y cinco años matándonos los unos a los otros. César R. Docampo http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/08/06/-hiroshima-mon-amour-/ 2010-08-06T23:04:59Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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