martes, 16 de septiembre de 2014

"EL AÑO PASADO EN MARIENBAD" HOSTIGA MI ALMA...


UNA PELÍCULA ("El año pasado en Marienbad") HOSTIGA MI ALMA...
...QUE ENGENDRA UN POEMA ("Recordando aquella tarde azul").
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Amigos “or”, “anónimo-1”, JMDAM, “anónimo-2”, Laura, “anónimo-3” y “carisdul”.
Muchísimas gracias por asomaros a mi blog y dejar vuestra impresión. Antes de contestaros a cada uno, permitidme rebobinar en mi conciencia para situarme en “illo tèmpore”, cuando andaba yo por MADRID estudiando, conociendo chicas y disfrutando (con salero, gloria y prez) de su amistad y compañía.
Ese poema tan simple y tan breve lo escribí en la fecha que en su enunciado consta, en mis años mozos. Junto a mis estudios de Filosofía, me preparaba yo para aprobar el ingreso en la Escuela Oficial de Cine (Calle Montesquinza, 2). Mi sueño era ser director de cine y aquellos márgenes de tiempo que todos dedicaban a su ocio, los invertía yo en estudiar el CINE:
Acudía a Festivales (los que entonces había) de San Sebastián y Valladolid; asistía e intervenía en cineclubs: En del SEU, el de peritos de Telecomunicaciones; había otro entre Cibeles y Puerta de Alcalá subiendo a mano derecha, sito en el edificio de la Seguridad Social; pero muy especialmente, frecuentaba yo la Cinemateca Nacional. En algunos de esos cineclubs, además de la proyección de las películas más paradigmáticas y consiguiente coloquio, solían invitar a alguna figura del cinema español (un director, un guionista, un actor, algún cámara, ingeniero de sonido, etc.) que nos ilustraban cada uno desde su oficio y rol. Y recuerdo cuando en la Escuela de Peritos en Telecomunicaciones, vimos “Giklarnas Äfton” de Ingmar Bergman. Que, por cierto, en la versión española aparece con el título de “Noche de Circo”. Y no es correcto, porque “Giklarnas Äfton” no significa Noche de Circo, sino Noche del Payaso.
Desde su primera película (“Fangëlse”, que significa “Prisión”) hasta llegar a “Giklarnas Äfton”, en todas sus películas Bergman estudia y desarrolla la HUMILLACIÓN en la mujer. Con “Giklarnas Äfton” comienza a estudiar la HUMILLACIÓN en el hombre. De ahí el título “Noche del Payaso”, no “Noche de Circo”.
Cuando la película de Bergman, el personaje invitado fue Julio Baena, cameraman y director de fotografía en películas como “Los Golfos”, “El cochecito”, “Los económicamente débiles”, “Confidencias de un marido-tercero izquierda”, o “La Gioconda está triste”.
Recuerdo perfectamente algunas ideas y palabras expuestas por Julio Baena frente el auditorio: Que el mayor problema de cuantos acuciaban a un cameraman del cine español -nos dijo- consistía en cómo conseguir ese plano que potenciase la belleza de una atriz, utilizando a veces, no la luz, sino el rebote de esa luz, en esos momentos cuando la luz del Sol alcanza sus horas místicas, sobre las cinco o seis de la tarde.
Sábados, domingos y alguna tarde, me daba yo unas sesiones de cine de muy señor mío.
Apenas iba yo a los extrenos en la Gran Vía, como Cine Avenida, Callao y demás; cines caros para el bolsillo de un estudiante. Por Fuencarral, glorieta Bilbao y glorieta Quevedo, y otros muchos, pude visionar muchísimas películas muy importantes para conocer la Historia del Cine. Por un precio módico, te metías en uno de esos cines en los que proyectaban una o dos películas seguidas y en sesión contínua. Las podías ver una y otra vez sin salir y tener que volver a entrar y pagar. Entre la cinemateca, cineclubs y demás salones para el CINE… ¡Cuántas tardes dediqué yo a ver cine americano, italiano, ruso, alemán, inglés, sueco y francés:
Sobre el cine francés, casi todo: desde “Salida de la fábrica” (1895) de los hermanos Lumiere, hasta “L’année derniere à Marienbad” (=”El año pasado en Marienbad”, 1961) de Alain Resnais. Película que me sorprendió en cuanto atrevido ensayo de innovación estética.
Alain Resnais con diez años de edad (en 1932) ya realizaba cortos. Enseguida comenzó a trabajar montando películas de Agnes Varda y Nicole Vedrés. Agnes Varda (que dirigió “Cleo de cinco a siete”), esposa de Jacques Demí (creador de “Los paraguas de Cherburgo”), era por aquel entonces la directora de la cinemateca de París, lugar y momento en los que coincidieron Alain Resnais y aquel joven director vasco Javier Aguirre, intercambiándo sus experiencias.
Javier Aguirre pudo ver los cortometrajes de Alain Resnais: “Des statues meurent aussi” (1947), “Van Gogh” (1948), “Gaugin” (1956). Y los largometrajes “Hiroshima, mon amour” (1959) y “L’année derniere à Marienbad” (1961). Y, a su vez…
Alain Resnais pudo ver el cine experimental de Javier Aguirre, en especial dos cortos: “Espacio dos” y “Pasajes tres”.
Un Javier Aguirre (casado con Enriqueta Carballeira), y un Alain Resnais sin miedo alguno a lo desconocido, ambos supieron colocarse a espaldas de la dependencia tiránica de eso que llamamos “sentido común”. Porque cualquier artista, sea escritor, bailarín, arquitecto, poeta, realizador de cine o constructor de ensueños, es aquella niña levantando los brazos hacia su madre, capaz de conseguir lo más extraño, lo más insólito (¡qué no pueden los brazos de esa niña…!). Así acertó a trabajar Alain Resnais en “L’année derniere à Marienbad”. Sabiendo que no se debieran desdeñar las facultades innatas de un público. Y, de este modo, Alain Resnais se atreve a mostranos un relato no lineal pero seguro: Todos los planos de la película se justifican con lazos muy estrictos. Todas las imágenes tienen su sitio en la anécdota. Los constantes retrocesos (retozando con el tiempo, y el “tempo” que aquí significa otra cosa), recrean una cronología impecable en aquel triángulo amoroso:
Él ante ella: ¿Te acuerdas aquella vez cuando…?
Y ella siempre le responde: Lo siento, señor; no me acuerdo.
Todo el film es un valioso estudio sobre nuestras memorias amorosas en todas sus variantes. Y todo resulta impecable. Incluso las contradicciones, aparentemente provisionales, resultan ser los nudos de una intriga muy bien lograda. Alain Resnais busca la audacia de composición, sabiendo que al público ya no le atrae esa sucesión demasiado prevista de planos lógicamente encadenados. Hay que buscar lo extraño. Hay que construir sobre otra arquitectura diferente. Hay que inventar formas capaces de apasionar al espectador, -sin saberlo- con el único poder de la forma servida por el psicoanálisis: Tiro al blanco, el “eros-tánatos”, largos pasillos, escaleras monumentales, juegos sin reglas fijas, mezclando los tiempos, materializando lo imaginario, usando repeticiones con variantes:
- Cuando se oye una palabra, no siempre sabemos quién la pronuncia. Ni de dónde procede un ruido, ni siquiera lo que nos quieren decir.
- Cuando se ve una escena, no siempre sabemos en qué momento se coloca, ni en qué lugar, ni lo que representa exactamente.
-En el interior de una misma imagen, casi siempre descubrimos importantes y definitivas contradicciones.
-La secuencia de una violación es de lo más bello e insólito que nunca habíamos visto en el CINE. A la chica no la persigue el macho; la persigue y acosa la cámara, a todo lo largo de pasillos y más pasillos (puedo decirles que las imágenes de esa persecución fueron tomadas corriendo, escapando y siendo perseguida por los pasillos encadenados de 14 hoteles), con un encuentro final precioso, a ritmo de ballet. Vean, si pueden, “El año pasado en Marienbad”.
… … …
Cuando yo escribí mi poema “RECORDANDO AQUELLA TARDE AZUL (6 DE Abril de 1963)”, hacía un mes o dos, acaba de conocer a una mujer, una chica de Madrid. La conocí en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, calle Serrano, núm… ciento y pico, no me acuerdo. Todos cuantos preparábamos oposiciones en la rama de Filosofía Pura, nos veíamos obligados a acudir a ese lugar de alta especialización.
Aquella chica me enamoró. Era el segundo amor en la vida de un joven e inexperto estudiante. Sí, nos veíamos, merendábamos juntos, salíamos a bailar, pero yo -pasándolo bien, muy bien-, además de algunos gozos, también sufrí. Por aquellos días fue cuando, en el cine Azul al final de la Gran Vía, ya en Plaza España, vi dos o tres veces la peli de Alain Resnais. Su destreza estética me contagió. Y, encontrándome bajo de forma, pensando en aquella chavala que me hacía sufrir, llegué a considerarme un “pobre indio fusilado” entre campanas soleadas y mi lástima por sólo haber sido”.
Si en vez de ser simple tan poquita cosa como universitario, fuese yo Antonio el Bailarín, en lugar de llorar mis fracasos, abandonaría el coche en mitad de la carretera como hace Antonio en una de sus películas (no recuerdo el nombre). Me bajaría del coche y, calzando mis dos patines, me pondría a bailar el "Zapateado" de Pablo Sarasate. Pero, no siendo ANTONIO, ni saber "Zapatear", lo único que podía hacer era echar mano de una pluma y un papel. Y teniendo en cuenta los hallazgos estéticos de Alain Resnais, pensando sin nombrar a aquel mi amor de "hace ciento y pico de años", me puse a escribir:
RECORDANDO AQUELLA TARDE AZUL
La campana, tarde azul. Campana soleada, clarín de paz. Flechas verdes clavadas en el Sol. Y un bosque de manos abiertas, Hormiguero de plumas, Bella luz en la sien. … ¡Pobre indio! Indio, eres indio. Animal yegüarizo, Agachando las orejas, Embramado junto al palo, No cocea el animal. Indio. Tu hierro en la boca. Eres indio fusilado. Pobre indio. … FUI Fui amante, Fui enano, Fui gigante. Fui pintura, Fui color y poesía, Fui la imagen de tu ser. Fui poema, Fui aurora y mediodía, Fui la noche que he de ser. Fui tantas cosas... Tengo lástima. Pobre de mí, Porque sólo fui. ...


Y los caminos de ambos se perdieron en dirección a las montañas sobre horizontes divergentes. Cada cual se adentraría encarrilando sus haberes y su propia historia a la búsqueda de otras metas, hacia los pináculos de su soberanía y contingencia.
Qué habrá sido de aquella niña tan linda y prefulgente, tan grácil, ungida por el único SER-Creador desde las alturas …, qué habrá sido de ella…, no lo sé. Y no recuerdo bien si era en casa o eran sus amigas, le decían “Pipí-calzaslargas”.
Ciento y pico de años después, hoy me paro y me pregunto: ¿Por dónde se andará? ¿Con quién celebrará el amanecer, el nacimiento de sus seres más queridos y los solsticios de verano?
A mi mente acude el recuerdo de aquellas ceremonias que celebran los estonios y magiares. En la isla estoniana de Oesel, por las noches de San Juan, para librar al ganado de las brujas, echando combustible a la hoguera solsticial, exclaman:
“¡Cizaña, al fuego; lino, al campo!”.
Y toman los palos chamuscados de la hoguera y los llevan y guardan en su casa para que el ganado prospere.
César R. Docampo
NOTA:
Mañana os contestaré a vuestras amables intervenciones.
Decirle a “Carisdul” que si pone el ratón y pulsa en mis Archivos, Agosto 2007, pronto tendrá a la vista mi primera y última entrega de ese mes: Agosto del 2007. Si lee la primera y última entrega de ese mes, comprenderá el sentido de por qué mi blog en El País-la comunidad.com lleva por encabezamiento LA TABERNA DE LOS MARES. Y ya que Carisdul profesa en Sanidad, puedo decirle, que fue allí, en Ciudad del Cabo donde el Dr. Barnard llevó a cabo el primer trasplante de corazón, en el hospital Groote Schuur, la noche del sábado al domingo del 3 de Diciembre de 1968. Historia que conozco bastante bien, pues en su momento escribí mi novela histórica en la que expongo la historia, pormenores y luchas intestinas de los tres primeros trasplantes.
A todos os deseo un feliz fin de semana.














































http://lacomunidad.elpais.com/latabernadelosmares/2010/02/20/una-pelicula-el-ano-pasado-marienbad-hostiga-mi-alma-/ 2010-02-20T15:11:46Z César latabernadelosmares@yahoo.es

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