viernes, 24 de marzo de 2017

LO QUE SE PUEDE SENTIR AL MORIR.

LO QUE SE PUEDE SENTIR AL MORIR.

El Dr. Raimond Moody realizó en 1975 un estudio extensivo entre personas a quienes se les ha devuelto a la vida a través de la Resucitación. Del análisis sobre las descripciones que estos pacientes han hecho de la muerte, se pueden predecir varios aspectos en torno a la experiencia de la misma. La facultad de oír parece estar aún presente después de que la respiración y los latidos hayan cesado.
Las voces pueden parecer lejanas, pero el paciente probablemente las oiga y las entienda. Algunas personas indicaron que habían oído al médico cuando certificaba su defunción.
La mayoría de los pacientes, en el estudio de Moody, manifestaron haber experimentado sensaciones placenteras. Parecían sentir paz y tranquilidad. Había una diversidad de referencias con respecto a la oscuridad y a la luz, y demás experiencias visuales. Algunas personas fueron capaces de ver sus propios cuerpos y lo que les estaba ocurriendo. Otras personas parecían regresar a diferentes épocas de la vida, o presenciar rápidos flashbacks de experiencias del pasado. Al principio no querían abandonar los cuerpos, pero una vez que experimentaron esas sensaciones tan placenteras, no querían volver a sus cuerpos. Uno de los pacientes de este autor, a punto de morir a causa de un fallo renal, pidió a su familia que no rezase para que siguiese con vida, ya que había estado lo suficientemente cerca de la muerte para saber que era mejor que la vida.
ACTITUDES DE LOS MAYORES ANTE LA MUERTE.
La persona mayor está preparada para la muerte sólo porque puede predecirse que la vida está aproximándose a su fin. Sin embargo, una adaptación emocional a un diagnóstico terminal puede ser tan difícil de aceptar como lo sería en el caso de una persona de 20 años. Muchos ancianos que viven en residencias creen que la muerte es el único futuro que les queda. Tan sólo desconocen el momento real. Las personas mayores tienden a fijarse objetivos a corto plazo, y a adoptar una filosofía de la vida que consiste en vivir el día a día. Mientras que los pacientes más jóvenes tienden a seguir realizando planes a largo plazo y a negar su pronóstico.
A muchas personas mayores les preocupa la carga que pueden representar para su familia, especialmente para el cónyuge anciano. Algunos mayores optan por ir a vivir a una residencia de ancianos porque consideran que vivir con los hijos resulta destructivo para la familia. En cambio, los pacientes más jóvenes con enfermedades crónicas rara vez expresan su preocupación por el efecto que la enfermedad pueda tener en la familia.

Continuará. César R. Docampo.

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