viernes, 24 de marzo de 2017

LA TIERRA. ¿QUÉ ES LA TIERRA?

LA TIERRA. ¿QUÉ ES LA TIERRA?

Muchas posibles definiciones podrían ser correctas, Y así, un astrónomo diría que se trata del tercer planeta del sistema Solar. Un astrólogo pensaría que es un astro opaco que gira alrededor del Sol. Un biólogo opinaría que es el medio ambiente en el cual existimos los seres vivos. Un religioso diría que es el escenario que Dios creó para colocar su máxima Creación. Muchos de nosotros, en cambio, pretendemos examinar la Tierra como un todo compuesto de muchas partes relacionadas entre sí. Y, entonces, el punto de vista aquí desarrollado es el de un informático.
Y, entonces, la misma forma que las partes de un ordenador están inteligentemente diseñadas y acopladas entre sí para trabajar en conjunto, podemos citar muchos ejemplos en los cuales se aprecian algunas partes de la Tierra interactuando en forma adecuada para lograr un objetivo. Y, en esta línea de ideas, observamos cómo los mares, las nubes, la lluvia y los ríos, interactúan efectivamente para participar en un proceso, denominado por nosotros, el ciclo del agua, entre cuyos objetivos está el de mantener los suelos irrigados, y, de esa forma, contribuir a la existencia de seres vivos.
Todos tenemos claro que un sistema informático, basado en el ordenador, está compuesto por el hardware, que es el equipo electrónico, y el Software, que está representado por un conjunto de instrucciones que deben ser seguidas por el ordenador, y que le indican las acciones de seguir en todas las posibles situaciones. También se puede identificar fácilmente el hardware del sistema Tierra, el cual está compuesto por todo aquello que podemos percibir a través de alguno de nuestros cinco sentidos, es decir, la parte tangible. El problema surge cuando deseamos identificar la parte análoga al software de un sistema informático.
No está escrito, o descubierto, el procedimiento a seguir la programación de la Tierra, ni los criterios utilizados para comportarse. Pero podríamos reflexionar sobre distintos fenómenos naturales y deducir que, efectivamente, existe un orden definido e inteligentemente organizado en los diferentes eventos que observamos en la Naturaleza. Un claro ejemplo lo representa el ciclo del agua, donde pareciera que el agua tiene una ruta a seguir; También podemos observar el ciclo de vida de los animales y plantas (nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte). El aire nos protege de las radiaciones del espacio exterior, existiendo un perfecto equilibrio ecológico, donde algunos animales se alimentan de otros y de esa forma mantienen niveles razonables de población.
Desde luego que todos los fenómenos naturales obedecen a una secuencia de pasos muy bien definida. Aquí encontramos la similitud que habíamo buscado, y vemos que este software está muy bien realizado y perfectamente estructurado, de tal forma que existen macroprocesos, como pueden ser las erupciones volcánicas que resultan del sobrecalentamiento del interior del planeta; procesos menos grandes, entre los cuales se pueden ubicar la circulación de las aguas a través de los mares, los ríos y el aire; y microprocesos, que resultan aún más interesantes, entre los cuales relacionamos el proceso de la fotosíntesis, el proceso de reproducción en mamíferos, ovíparos, reptiles, plantas, etc.
Tal parece que todo encaja, hardware y software se unen para preservar los mares, los suelos, la vida; en resumen, se mantiene en equilibrio.
Y este macroordenador va más allá, porque sus componentes no sólo se renuevan y se lubrican constantemente, sino que además, existe un elemento imposible de hallar en un equipo electrónico: La inteligencia del hombre, la cual tiene el poder de ayudar a preservar el sistema o de colaborar con su destrucción.

César R. Docampo, catedrático de Filosofía y Periodista.

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