viernes, 24 de marzo de 2017

HACIA UNA ESTÉTICA DE LA EXISTENCIA: EL SECRETO FRACASO DEL ÉXITO.

HACIA UNA ESTÉTICA DE LA EXISTENCIA: EL SECRETO FRACASO DEL ÉXITO.

Estamos ante un modo de afirmar que todo aquello que el hombre proyecta libremente, no le es dado por adelantado ni le aguarda en parte alguna, como si fuera un salteador con una estaca en un rincón del bosque.
Pero es, también, un modo de decir hasta qué punto esa libertad nacerá dificultosamente y resultará amenazada incluso antes de haber recibido un comienzo de realización. Porque tendríamos que romper la situación de hecho (facticidad) que la limita por medio de un lugar, un pasado, un entorno, un prójimo y, finalmente, la muerte. Nos esforzaríamos por no sucumbir a la tentación de "mala fe", esa huida de sí mismo con la que se pretende evitar la soledad de la decisión libre. Cuando, en su corazón mismo, la libertad incluye una incompletez esencial, puesto que ha nacido de una carencia, y esa carencia no puede ser llenada: Al matar, yo me doy una naturaleza. Antes soñaba con probar mediante mi crimen que yo escapaba a toda esencia. Pero, después, mi crimen es mi esencia, y me atenaza con su puño de hierro.
Quererse libre es pues negarse a volver sobre el valor que mi libertad ha elegido y alcanzado, porque la libertad resultaría entonces determinada por ese valor y dejaría de ser para sí misma su propio valor. Ésta es la razón por la que "el éxito implica un secreto fracaso". En efecto, en la medida en que aparece como tal éxito, constituye para la libertad una tentación de no buscar ya rebasarse a sí misma, y de renunciar pues a su esencia de libertad. Ahora bien, una libertad que quiere ser libertad es "un ser que elige" como ideal de ser, el ser lo que no es y el ser lo que es.
Esto sólo podría ser obra de Dios. Dios, valor y objetivo supremo de la transcendencia, representa el límite permanente a partir del cual el hombre se hace anunciar el que él es.
Ser hombre es tender a ser Dios, o, si se prefiere, el hombre es fundamentalmente deseo de ser Dios.
Esfuerzo vano, puesto que la libertad no se desprende de la facticidad, del "ser en situación", sino para caer de nuevo en ella; de modo que ninguno de los valores que no puede ella por menos de proyectar, resulta, a fin de cuentas, capaz de definirla y satisfacerla.
Esta impotente necesidad es la que precisamente se halla en el origen del problema moral. El problema moral arranca del hecho de que la moral es para nosotros inevitable en imposible a la vez. La acción debe darse a sí misma sus normas éticas en ese clima de insalvable imposibilidad.

César R. Docampo.........Periodista por la antigua Escuela Oficial de Periodismo, de Madrid, y catedrático de FILOSOFÍA, por tres Universidades: Comillas (Jesuitas), Salamanca y Complutense de Madrid. Mas los cursillos para doctorado, realizados en la Universidad Hispalense de Sevilla.

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